Los "Restaveks", los niños esclavos de Haití
Así se los llama, por un nombre creole que significa "quedarse con". Si bien en 1994 Haití ratificó la convención concerniente a los derechos de los niños, aún 200.000 pequeños -entre ellos una gran cantidad de niñas- son sometidos a la esclavitud
En 1994, Haití ratificó la convención concerniente a los derechos de los niños, pero la primera república negra independiente (1804), que pagó un precio alto por su lucha por la abolición de la esclavitud, no ha logrado hacer desaparecer la práctica de subyugación de los niños pobres.
Como cientos de miles de niños haitianos, su madre, una campesina pobre del norte del país, le pidió que "se quedara" con una familia más adinerada de la capital, en la que ella se desempeña como "doméstica" desde hace dos años.
Son los "Restaveks", nombre creole que significa "quedarse con", unos 200.000 pequeños sometidos a la esclavitud en Haití, entre ellos una gran cantidad de niñas.
Sylvine debe además durante su jornada de cerca de 16 horas de trabajo ocuparse de los hijos de un primo lejano que se los confió y limpiar la casa. A cambio, no recibe salario, ni siquiera mucha comida, y duerme afuera de la casa en un colchón.
"Los Restaveks son privados de sus derechos más elementales, al juego, a vivir al abrigo de la violencia física y de los abusos sexuales", señala Njanja Fassu, funcionaria de la Unicef en Haití.
La familia anfitriona hace promesas, pero la mayoría de las veces no las cumple. No hay documentos que oficialicen el acuerdo, en un país donde la mayoría de la población es analfabeta.
El hogar Maurice Sixto le brinda a los "Restaveks" apoyo educativo, sicológico y afectivo, al tiempo que busca sensibilizar a las familias que les imponen agotadoras tareas domésticas y algunas veces los maltratan.
El hogar, mantenido por la ONG suiza Terre des Hommes, busca también poner en contacto a los niños con sus familias.
A falta de acción gubernamental e internacional fuerte, "la tradición" de los niños esclavos se perpetúa, quizá por muchas generaciones. Los "Restaveks" son frecuentemente violados por el padre y por hijos de la familia "anfitriona". Si quedan encinta, normalmente las niñas son echadas a la calle. Y quizá sus hijos sean utilizados a su momento como domésticos, pequeños esclavos.
(AFP)