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La primavera ha llegado y todo el mundo está cansado de hablar de la peor depresión desde los años 30. Así que ahora se habla de “retoños” por todos lados.

La semana pasada en Bloomberg en un solo día hubo 118 artículos e informes de diversas fuentes en los que aparecía la más duradera de las metáforas hortícolas. No fueron casos aislados.

“Veo retoños en la economía europea”, dijo Ewald Nowotny, miembro del consejo del Banco Central Europeo, en una conferencia de prensa en Viena la semana pasada.

“Empezamos a ver algunas señales saludables, los inicios de lo que yo llamo retoños”, dijo el mes pasado el presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas, Richard Fisher.

El problema es que la mayoría de esas afirmaciones son sinsentidos. En los próximos meses se hablará de señales de recuperación cada vez más ridículas y falsas que se presentarán como si presagiaran el fin de la recesión. Todo será intrascendente.

He aquí una guía sobre cuatro tipos de “retoños”. Todos ellos pueden ser pasados por alto por cualquiera que intente identificar hacia dónde se dirige la economía.

Uno: la situación ya no está empeorando.

“La economía ha seguido contrayéndose, aunque el ritmo de la contracción parece ser algo menor”, dijo la semana pasada el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos en una declaración en la que indicó que -- a que adivina -- el brote de esos “retoños” significaba que no tenía que hacer mucho más por estimular la economía. Vamos a poner las cosas en perspectiva. La economía sigue cayendo de un risco, solo que no tan rápido como hace algunos meses. No obstante, sigue contrayéndose, lo que significa que todo el mundo se está volviendo más pobre. So riesgo de arruinar la diversión de todos, existe una gran diferencia entre eso y que la economía empiece a recuperarse.

Dos: aplicamos la medicina, así que dejen de quejarse.

“Confío en que las políticas innovadoras que está siguiendo la Reserva Federal facilitarán y, de hecho, acelerarán el proceso de recuperación”, dijo Fisher de la Fed en el mismo discurso en el que pronosticó el saludable brote de esos “retoños”. Es muy similar al mensaje enviado por los directores de los bancos centrales alrededor del mundo: bajamos los tipos de interés, imprimimos dinero e impulsamos la demanda. Tenemos un ordenador en el sótano que dice que cuando uno hace todas esas cosas, la economía empezará a recuperarse. Sólo hay un problema. ¿Qué pasa si se tiene el diagnóstico equivocado y la cura equivocada? Aplicar la medicina no nos dice nada, y ciertamente el paciente no está por levantarse y empezar a caminar de nuevo.

Tres: el mercado bursátil lo dice.

Así es. Los mercados no están presentando “retoños”, sino una cama de rosas y tulipanes. El índice europeo Dow Jones Stoxx 600 ha borrado todas sus pérdidas desde principios de año y está dando todas las señales de entrar en un nuevo mercado alcista. En abril subió un 13 por ciento, la mayor alza mensual desde que comenzaron los datos del índice en 1987. La mayoría del resto de los mercados alrededor del mundo han tenido alzas similares.

“Están dadas todas las condiciones para que el mercado bajista haya terminado”, dijo en una entrevista Anthony Bolton, presidente de inversiones en Fidelity International.

Sin embargo, hay otro problema: el mercado bursátil no parece tener mejor idea de lo que ocurrirá que el resto de nosotros. Ha pronosticado al menos 12 de las últimas dos recuperaciones, y nueve de las últimas cinco recesiones, para parafrasear al economista Paul Samuelson. Una consecuencia de la crisis del crédito es que deberíamos dejar de creer que los mercados son tan buenos para pronosticar. Después de todo, no detectaron el estallido de los mercados ni lo que estaba ocurriendo bajo las narices de inversores profesionales. No tiene caso imaginar que las mismas personas pueden detectar una recuperación ahora.

Cuatro: los líderes empresariales son más optimistas. La confianza está floreciendo en algunos de los nombres más respetados en los negocios. Esos “retoños” están convirtiéndose en “narcisos”, dijo el economista jefe de Goldman Sachs Group Inc., Jim O’Neill, en una entrevista la semana pasada tras elevar su pronóstico sobre el crecimiento mundial el año próximo.

Los consumidores quieren dejar atrás la crisis económica, dijo Stuart Rose, responsable ejecutivo del minorista británico Marks & Spencer Group Plc, como si la recesión fuera una fatigosa condición psicológica de la que podemos salir.

No hay que prestarles atención. Los líderes empresariales son perennemente optimistas. Es parte de su trabajo. Para llegar a la cúspide de una empresa uno tiene que innovar constantemente, llegar más allá y llevar las cosas al siguiente nivel. Los realistas lóbregos no llegan a formar parte del consejo de administración, aunque, con frecuencia, tienen razón.

La realidad es que nadie sabe en donde se encuentra la economía mundial por el momento. Estamos pasando por la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, pero mucho ha cambiado desde entonces. Esos “retoños” podrían ser cortados de raíz. Lo peor no ha pasado, y no pasará por mucho tiempo.

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Económico