El 9 de octubre pasado Danubio y Racing jugaron un partido de fútbol, con pantalones cortos. Lo empataron 1-1. Pasaron 45 días y el encuentro sigue su curso, entre reclamos, argumentos legales, fallos y apelaciones. Con saco y corbata. Algo que en ese deporte llamado fútbol uruguayo no es novedad.
Los reyes del escritorio
El caso Danubio-Racing vuelve a mostrar la desmedida influencia de factores externos al juego
