Los secretos de la familia celeste
Los triunfos, las derrotas y las largas horas de concentración moldearon el espíritu de un equipo de fútbol que se transformó en un grupo de amigos
Hay cosas que el paso de los años no puede cambiar. Diego Forlán y Diego Lugano llevan siete años compartiendo la misma habitación en la selección. Y sus propios compañeros dicen que la pieza es la luna y el sol. Está dividida en dos. Por un lado Forlán con su prolijidad a cuestas y por otro Lugano con sus costumbres.
“Una cosa es Lugano y otra cosa es Forlán. Duermen juntos, pero está dividida. Lugano tradicional a su costumbre donde el desorden es su orden. Y Forlán, soltero, acostumbrado a otra cosa, todo prolijito, la ropa dobladita, todo tendido, perfumadito como debe ser. Entonces esa habitación se divide en dos. Pero los polos opuestos se juntan en algún punto y por algo llevan tantos años juntos”, reveló el Loco Abreu a El Observador para meternos en las historias que no se conocen. Esas que hacen a una selección y a un grupo. Las horas de convivencia.
Acá hay historias de amigos e incluso de familiares. Es que son tantos años, son tantas las charlas, las horas de felicidad y de amargura que se viven que se va forjando una amistad.
El Loco Abreu, acaso el más indicado para revelar datos de la intimidad del grupo, sentenció a unos de sus parientes. “Los fanáticos de los celulares son el Cebollita y Luis Suárez. Pero tenemos la otra versión, el Tata González, que es lo opuesto, la versión más lejana de celular. Y aparte otra cosa, lo voy a mandar en cana, ¡es un ratón! Está jugando en la Lazio y está con tarjeta de crédito y se quedó sin crédito y me utiliza el teléfono. Lo metí en la familia y me gasta la plata”, dijo el Loco a las risas.
Claro que Abreu no queda al margen de esta lista. Dicen que es el más chapado a la antigua. No juega al truco, no juega al futbolito, no juega al Play Station. Es del mate y la música folcklórica cuando se levanta.
Con tantas horas compartidas se viven bromas todo el día. Como la que le hizo Abreu a Forlán santiguándolo como el manosanta para romper la mufa con el gol. O el gesto de los mayores con el Flaco Coates cuando le tocó debutar. “Me vinieron a hablar, me dijeron que me tenían confianza que me respaldaban. Y eso te ayuda. No es lo mismo escuchar el himno en la sub 20 que acá. Se te eriza la piel”, reveló Coates a El Observador.
Los ratos libres se dedican a todo tipo de pasatiempos pero los predilectos son las charlas de sobremesa luego de comer y las horas de mate. El mate… ¡qué tema en el plantel!
Los mejores cebadores le dan palo a Scotti porque nunca lleva el mate. “Ahora que le regalaron el mate celeste trajo todo, sino nos utiliza a todos de Ansina para que le cebemos”, dijo un integrante del grupo. Y agregaron que el peor es Martín Cáceres: “Le pone voluntad pero lo lava. Palito (Pereira) igual, lo agarra pero lo larga enseguida”.
A la hora de dormir y comer la mayoría mandó “preso” al Tata González. Dicen que Abreu se queja cuando arma una reunión familiar porque tiene que comprar más comida.
Vayamos a los gustos. El fanático de la ropa es Edinson Cavani y el que compra perfumes Cebolla Rodríguez. “El Edi vive en Italia, que querés, se viene con las mejores pilchas. Aparte tiene fachita. Anda bien para esa”, dijo el Loco Abreu. Y agregó sobre los perfumes del Cebolla: “Cebollita dos por tres lo siento con aromas diferentes y cuando le preguntas no te quiere decir para que otro no tenga el mismo aroma. Es celoso”.
A la hora de hablar de autos todos quedaron deslumbrados con el de Martín Cáceres. El defensa apareció con un Mustang de colección color rojo. Y no saben lo que le pasó. Un día se pasó de velocidad y se le levantó el capó.
Y para el final no podían faltar las cábalas. Es que no hay plantel sin cábalas. Y ahí roba el Loco Abreu. Dicen que hace de todo. Pero lo más destacado es que juega con un rosario y el anillo de casado. Otro hecho que no se puede pasar por alto es que Abreu lleva la Virgen del Verdún a todos lados. “Pero no es cábala”, aclara. “Es para que nos proteja, para que nadie sufra lesiones graves y que nos cuide en los viajes”, aclaró.
Pero acaso la cábala más destacada es la que adoptó el grupo en el Mundial de Sudáfrica: entran a todos los vestuarios escuchando el Himno Nacional.