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En diciembre, Illya Kuryaki and the Valderramas ya estaba disfrutando estar en la cresta de la ola, tras la salida de su recomendado disco Chances. En pleno show en vivo en el Personal Fest, Dante Spinetta presentó el regreso de Francisco Fattoruso a su banda –que se sumó al ya asentado Matías Rada en guitarra–. La “realeza uruguaya”, como él dijo, ahora se completó.

Los Kuryaki –proyecto esencial para la historia del rock argentino que comandan Spinetta y Emmanuel Horvilleur– unieron, casi por coincidencia, un paquete de segundas generaciones de míticos artistas de ambas márgenes del río. Pero esta vez no es la clave sincopada del candombe el llamador para la colaboración entre músicos: ahora el groove del funk, el género que, entre otros, dominan los Kuryaki, es el denominador común.

Tras la reunión de la banda, en 2011, Rada fue el primero en llegar, 10 años después de su último disco, Kuryakistán. Tal vez ayudado por su famoso apellido, Spinetta y Emmanuel Horvilleur vieron un video de él tocando junto a su padre y quedaron prendados por su particular estilo.

“En uno de esos videos uso un pedal talkbox (el de la clásica manguera que altera el sonido de la guitarra) y creo que les cayó muy bien, porque siempre grabaron con ese”, dijo Rada a El Observador. “Fue realmente increíble. Me vieron y me mandaron un mail. Yo no los conocía y no sabía ni que se juntaban. Fue muy emocionante y muy loco”, contó.

Para el primer ensayo viajó a Buenos Aires y enseguida tuvo que tocar con la banda unos seis temas. “Tenía mucho miedo de que tuviera que hacer una audición yo solo, tocando un solo. Por suerte fue con todos los músicos”.

Sin embargo, la historia de Rada con la banda va mucho más atrás en el tiempo. “Desde que era chico soy fan de la banda. Me acuerdo claramente que los fui a ver en el Teatro de Verano en 1996. Traté de ir a saludarlos y no pude pasar. En 1999 fueron al boliche Milenio y no pude ir porque era menor”, contó. “Creo que es la mejor banda para tocar funk hoy en día, que es la música que a mí me gusta”, afirmó. Rada reconoce haber cultivado ese gusto gracias a Martín Buscaglia. “Aprendí mucho de él. No sé si habrá puntos en común entre ambas bandas o solo en el funk. Yo disfruto mucho de tocar con los dos”, afirmó.

Con la reciente integración de Francisco Fattoruso, las segundas generaciones continúan los pasos de sus padres. “Con Francisco tenemos una unión que no podemos negar. Papá y Hugo (Fattoruso) son hermanos de la vida y las mejores cosas que han hecho musicalmente las hicieron juntos. Está buenísimo tocar juntos y poder compartirlo”, concluyó Rada.

Nueva generación
En ese año 1999, cuando Rada quiso verlos en Milenio, Francisco Fattoruso ya estaba tocando para los Kuryaki. Luego participó en el grupo que Dante Spinetta armó en su plan solista.

Pero años después, Francisco se mudó a Estados Unidos y abandonó el proyecto. “Viví ahí nueve años. Fue un viaje largo donde aprendí mucho pero se dieron pila de oportunidades acá que terminé perdiendo. Cuando la banda volvió yo seguía allá. Y el bajista que tocaba con Emmanuel integró Illya Kuryaki”, contó Fattoruso.

“Estuve tocando todo el año con mi grupo y con mi papá. Y cuando los Kuryaki estaban grabando el disco, me llamaron para grabar un tema, y ese fue el reencuentro oficial”, explicó.

La situación posterior se dio para que Fattoruso volviera finalmente a la banda. “Lo que pasó fue que el bajista se pasó para la banda de Calamaro, y me llamaron enseguida a ver si tenía ganas de volver”. Su vuelta al escenario con los Kuryaki fue en el marco del festival Personal Fest, donde se subió como guitarrista invitado. A la semana siguiente ya estaba ensayando. Pasó a ser miembro oficial durante un show en Mar del Plata, el pasado 12 de enero.

“Es rarísimo. Porque estas cosas no surgen todo el tiempo. La mayoría de los hijos de músicos a los que les va bien no necesariamente son músicos dedicados. Y esta es una unión de Spinetta, Fattoruso y Rada impresionante. Y justo se dio así. Fue el destino el que nos puso acá”, dijo el bajista. Asegura además que la diferencia entre este periodo y aquel es que ahora los Illya Kuryaki son mucho más populares.

Ambos músicos están manejando sus proyectos en ambas capitales del Río de la Plata. Además de tocar con sus respectivos padres, Rada toca junto a Martín Buscaglia, y Fattoruso está trabajando en su disco solista.

“Por los Kuryaki ahora sí que estoy un pie acá y un pie allá”, dijo Fattoruso. “En Argentina es donde se trabaja más, siempre fue así. Cuando empecé con ellos tenía 19 años. Enseguida empecé a conocer el ambiente argentino. Es muy grande y hay mucho para hacer”, explicó.

“Quiero seguir tocando con Buscaglia, y con papá”, dijo Rada. “Me gustaría en algún momento tener algo mío, pero soy demasiado tímido y demasiado inseguro. En todo voy paso a paso”, aseguró el guitarrista que hoy es parte de uno de los fenómenos musicales más importantes al otro lado del río.

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