Gira por Francia. Año 1986. Amistoso contra Estados Unidos, previo al Mundial de España. En la selección uruguaya de básquetbol aparece un joven Gustavo Szczygielski entre los titulares. En el primer ataque rival una mole se le desmarca con una velocidad increíble y hunde la pelota. Fue como si la naranja le dijera: “Te presento a David Robinson”.

“Reventó el aro, era un jugador impresionante, con una potencia de salto y capacidad atlética increíble para su tamaño”, contó a El Observador Szczygielski.

Robinson, 2,18 m, tenía entonces 20 años. En 1989 llegó a la NBA y en 1992 integró el primer Dream Team de la historia.

En la antesala del partido en el que Uruguay enfrentará el viernes a Argentina con todas sus estrellas NBA en el Palacio Peñarol (hora 22), varios jugadores históricos de la celeste contaron cómo fue codearse con los mejores.

Diego Losada recordó el enfrentamiento ante Estados Unidos con jugadores de NBA en el Preolímpico de San Juan 1999 donde Uruguay cayó 118-72.

“A ese nivel es imposible ganar, son partidos para disfrutar y la verdad es que nos hicieron precio”, contó.

“Después del partido nos sacamos fotos. Ellos lo asumen con naturalidad y son muy abiertos para eso”, agregó.

Losada se las vio ante los Jason Kidd, Gary Payton y Allen Iverson. También estaban en el equipo Kevin Garnett o Tim Duncan.

“Me acuerdo que Kidd parecía chico pero esos tipos además de una destreza y una técnica descomunal poseen una fuerza física sorprendente”, dijo Losada.

Huelga decir que fueron campeones por destrozo. En la final le ganaron 92-66 a Canadá.

En ese equipo canadiense estaba Seteve Nash. Marcelo Capalbo lo había enfrentado en el Premundial de Montevideo en 1997 donde los celestes se quedaron en la puerta de la clasificación contra el Puerto Rico de Piculín Ortiz, Jerome Mincy y Eddie Casiano.

“Jugar contra un jugador como Nash fue muy motivante. Es difícil planificar algo pero yo intentaba ver cuáles eran sus puntos flacos. Sin embargo, jugadores como Nash tenían algo especial: eran muy fuertes de la cabeza. Uno les podía ganar una, dos o tres pero a la cuarta se reponían. Nunca se quebraban”, explicó Capalbo.

Luis Eduardo Pierri integró ese equipo. Sus tres décadas defendiendo a la celeste lo llevaron a jugar ante monstruos de diversas nacionalidades.

En el Mundial sub 19 de Palma de Mallorca 1983 fue goleador con 33 puntos de promedio.

En la serie Uruguay se enfrentó con Unión Soviética. Perdió 96-71. “Ahí yo era el más grande y me tocó marcar a Arvydas Savonis, un gigante con una calidad técnica deslumbrante”, contó.

Savonis, lituano de 2,20 m, ya había sido campeón del mundo con mayores (Colombia 1982) y a los 30 años llegó a la NBA para jugar por Portland Trail Blazers.

En 1986 Uruguay lo enfrentó en el Mundial de España: 111-62. De ese equipo Pierri recordó a Vladimir Tkatchenko, otro de 2,20 m.

Szczygielski evocó también a Oscar Schmidt, el mejor de Brasil de todos los tiempos: “No jugó en la NBA porque no quiso”.

En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, Uruguay enfrentó a Estados Unidos con un tal Michael Jordan. El Fefo Ruiz dijo que en la primera acción le saltó por encima al Gato Perdomo para hundirla. En su libro La vereda del destino, Horacio “Tato” López cuenta que pudo descifrar su juego pero que marcar a Drazen Petrovic, de Yugoslavia, fue imposible. Cracks uruguayos que viven para poder contarlo.