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La Intendencia de Montevideo presentó ayer el Sistema Departamental Zoológico, un plan maestro para la gestión de Villa Dolores, el Parque Lecocq y el Museo Zoológico Dámaso Antonio Larrañaga. El objetivo es poner fin a “la visión victoriana de la recreación a través de lo exótico”, dijo Ana Knobel, directora de la División Artes y Ciencias, de la cual dependen los más de mil animales que habitan en la capital uruguaya.

Sin embargo, poco se explicó sobre cómo será este pasaje de la mera exhibición a la investigación científica, educación y conservación, las tres funciones que deben cumplir los zoológicos en la actualidad.

Qué especies se van a criar, dónde y con qué presupuesto son preguntas que se responderán recién en octubre, cuando se presente el plan ejecutivo con motivo de los 100 años de la donación del predio del zoológico de Villa Dolores por parte del matrimonio Alejo Rossell y Rius y Dolores Pereira.

Por lo pronto, frente a una treintena de académicos, investigadores, representantes de ONG y miembros de la comunidad, Knobel y el director del Lecocq, Eduardo Tabares, hablaron de misión, visión y valores. Y de cómo el sueño de algunos de tener un Temaikén montevideano no se cumplirá.

(Lea la nota completa y una galería de imágenes comparativa entre Villa Dolores y Temaikén en Cromo, el portal de ciencia y tecnología de El Observador.)