"Miráaa, mirá ahí, ahí viene... empujá para afuera que viene el viento”, dice Juan Borda, mientras Roberto Fabini conduce al Luchador como si se tratara de un barco de papel, Ricardo Fabini piensa y repiensa la estrategia, Fernando “Pololo” Viana le pone sal y pimienta a otro viaje hacia el éxito y Matías Murghia y Nicolás Saralegui se tiran de un lado a otro de la proa cinchando de lo que ordena el mayor de los Fabini, y el periodista, que disfruta del espectáculo, no entiende nada. “¿Acaso se puede ver el viento?”, pregunta con total inocencia el novato navegante, mientras los expertos, con la paciencia del relojero empiezan a brindar una minuciosa explicación. Y allá empieza a hablar uno de los más jóvenes de la tripulación. “Mirá allá a 200 metros. ¿Ves?”, dice otra vez Borda. Y el periodista, pese al esfuerzo que hace por entender, insiste: “¿Qué tengo que ver?”. “Las sombras en el agua”, dice uno de los que sabe. “Cuando hay mucho viento las sombras son más oscuras y ahí ves el viento”. Después de brindar todas las explicaciones más básicas –aunque el visitante en la embarcación de Fabini parecía recibir un intensivo de yachting–, finalmente el periodista termina de entender que el viento se puede ver y, sin decir nada, cada vez que lo ve y escucha a los tripulantes de Luchador que se acerca una ráfaga que los acercará a la meta, se siente feliz de haber aprendido a ver el viento.
Luchador llevó al triunfo a El Observador
La embarcación de Ricardo Fabini, que llevó a El Observador, se adjudicó la 26a. edición de la Regata de la Prensa, que organizan anualmente el Yacht Club Uruguayo y el Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay