La noche del miércoles fue larga, por eso el capitán Diego Lugano aprovechó ayer para descansar hasta el mediodía. Entre el partido ante Jordania que terminó casi a la hora 23, la salida del Estadio Centenario después de medianoche y el sobrio festejo tras la clasificación al Mundial –una cena en el Complejo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) que compartieron los integrantes del plantel–, y la posibilidad de postergar un día su regreso a Inglaterra, el jueves fue exclusivo para él. Como hacía tiempo no le sucedía en Montevideo, porque su vida transcurre en el exterior. Por esa razón lo disfrutó a su manera, a pleno con su familia y con todos aquellos que hasta mayo no volverá a ver.
Lugano: entre el fantasma, el día extra y la corbata
Diego Lugano, que extendió su estadía en Montevideo tras la clasificación, estuvo ayer en Ute, se llevó una corbata, dijo que el martes disfrutó con sus hijos y que no le gustó el comercial que revivió el fantasma de Maracaná