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Luis no tuvo tiempo de detenerse a mirar atrás. De recordar aquella aparición en el Parque Central con los ojos asombrados por el debut. Tampoco reparó en aquellos silbidos cuando no la embocaba. Ni siquiera se dio cuenta de que lo vendieron en la regalada cifra de US$ 900 mil a un desconocido club de Holanda.

Aquellos fueron tiempos de formación. De quedarse en la casa de Bruno Silva que hizo de padre y compinche para enseñarle a vivir en un país con costumbres diferentes. Con el paso del tiempo se habrá enterado de que el técnico de la sub 20 decía que perdía muchos pases, pero Tabárez lo defendió diciendo que vieran lo que generaba el bueno de Luis.

El tiempo pasó para todos. Y Luis Suárez llegó a la selección mayor. Pero ayer tampoco habrá tenido ese instante para reparar en el detalle de que en aquellos primeros partidos con la celeste su presencia generaba la tradicional lucha interna de hinchadas. Los manyas reclamaban a Carlos Bueno. Pero Luis rompió con todos los moldes. Les ganó a absolutamente todos.

Seguramente ayer, en ese instante único de convertirse en el mejor jugador de la Copa América, no habrá tenido tiempo de repasar lo difícil que fue el camino.

Levantó el trofeo y su rostro fue invadido por la felicidad de aquel que tiene claro que lo mereció. No había dos opiniones. Al margen de los goles de Paolo Guerrero, el sábado por el tercer puesto, Suárez fue el jugador de la Copa.

El presente le sonríe al bueno de Luis, el líder en asistencias de gol en lo que va de la era Tabárez. Pero el futuro es aun más alentador. Ayer volvió a marcar y la historia lo espera para transformarlo en el máximo artillero de la celeste. Liverpool lo compró en 26,5 millones de euros pero a partir de mañana su precio en el mercado se duplicará.

Claro, ayer no tuvo tiempo de detenerse a pensar. Vivió el mágico momento de coronarse campeón con la celeste e hizo borrar el nombre de Messi del trofeo destinado al mejor de la Copa América. Cuando levantó la copa los uruguayos lo hicieron saber: “Y ya lo ve, y ya lo ve, es para Messi que lo mira por TV”.

Luis está en la cumbre de América. Como Uruguay, pero gracias a él, a sus goles y a su fútbol.