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Hebraica Macabi tiene el lunes una cita con su historia. A la hora 21.15, en el Palacio Peñarol, se enfrentará con Malvín en el cuarto partido de la serie final de la Liga Uruguaya y de vencer se adjudicará por primera vez este torneo creado en 2003.

Macabi jugó la final de la temporada 2007-2008, dirigido por Miguel Volcan, pero perdió ante Biguá 3-0.

A aquel equipo de Biguá lo dirigía Marcelo Signorelli, hoy conductor del macabeo.

Malvín, en tanto, lleva disputadas tres finales de la Liga de las que ganó dos: 2006-2007 y 2010-2011, ambas frente a Biguá. Perdió la de 2009-2010 contra Defensor Sporting, siempre dirigido por su actual entrenador, Pablo López.

Hebraica festejó por última vez en su historia en el Federal de 1994 cuando derrotó en las finales a Aguada. Años después se desafilió pasando varias temporadas sin disputar el torneo.

La presente serie final comenzó en forma adversa para Macabi que perdió 55-53. Pero la semana pasada se recuperó venciendo 77-71 y 79-71.

Entradas
Las localidades se venden el lunes en la sede de Malvín (Legrand y Rivera) desde la hora 9 a 12 y de 16 a 18. Los parciales de Hebraica las pueden adquirir en Licorería Preciado (San José 971).

La platea baja cuesta $ 200, los anillos superiores $ 120 para hombres y $ 80 para damas Malvín será locatario.

Las claves
En las tres finales disputadas, Hebraica demostró mayor solidez, lo que lo coloca en posición de favorito de cara a la recta final de la definición de la Liga.

La dupla extranjera (Hatila Passos, Matt Freije) resultó incontenible en los dos últimos partidos para la vulnerable defensa playera.

Gustavo Barrera, Joaquín Izuibejeres y Mauricio Aguiar aparecen en momentos claves y son decisivos. Y con esa conformación, el equipo no ha tenido que apelar a un banco que tiene poco por ofrecer. El viernes, Gastón Páez entró un ratito y casi echó todo por la borda haciéndose expulsar.

Malvín, por su parte, está encomendado al aporte de Anthony Miles en la pintura para dañar al rival.

Fernando Martínez no atraviesa un buen momento, mientras que Bruno Fitipaldo y Chris Jeffries se muestran irregulares. El banco, que es más rico, tampoco aportado mucho.

De todas formas los partidos fueron parejos y de definición bien apretada hasta el final.

El lunes de noche en el Palacio, Hebraica intentará reencontrarse con la gloria y Malvín postergar todo para un quinto juego.