"Vos no podés pasar toda la noche con ese jueguito, que no te va a dar estudio, no te va a dar conocimiento, no te va a dar nada en la vida”, dijo un día Sandra Cor a su hijo Jorge Pera Cor mientras él, absorto en su computadora, no paraba de teclear. Pero el tiempo, junto con la determinación de su hijo, le demostró a esta madre que estaba equivocada. Y así, ella pasó de detractora a fanática del equipo de gamers radicado en Uruguay, Pineapple Express.
Mamá, me voy a dedicar a ser gamer
El fenómeno de jugadores profesionales llegó a Uruguay de la mano de unos jóvenes que ya son los mejores de hispanoamérica. Ahora, van por el mundo