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Como en cada ocasión que ganó este año, en Montecarlo, Suecia y Grecia, Gronholm lo hizo con el francés Sébastien Loeb (Citroën Xsara) segundo. El podio lo completó el finlandés Mikko Hirvonen (Ford Focus), que se impuso en las cuatro especiales de la última jornada.

En el palmarés del que para los aficionados queda como Rally de los 1.000 Lagos, Gronholm empata a seis triunfos con Markku Alen, y se queda a uno sólo de Hannu Mikkola, genios históricos de los bosques finlandeses.

"Es muy duro ganar a los finlandeses aquí, y después del problema del sábado era imposible", dijo por su parte Loeb, satisfecho por haber sumando pese a todo ocho puntos en la clasificación general, en la que todavía cuenta con 31 de ventaja sobre Gronholm, un margen cómodo hacia su tercer título consecutivo.

"Así es la carrera, hay que aceptarlo", dijo Marc van Dalen, patrón de Kronos-Citroen, después de haber perdido el sábado, por salida de pista, los otros dos Xsara 'españoles', el azul de Xevi Pons y sobre todo el rojo de Dani Sordo, que cuenta para esa tabla.

Todo se jugó el sábado: Loeb presionaba a Gronholm, hasta que el francés pinchó con una piedra en la 12ª especial, y perdió 32 segundos. En el mismo obstáculo golpeó el neumático de Gronholm, idéntico al del francés, pero resistió.

Cualquier detalle puede inclinar de uno u otro lado la competencia, al margen de la clasificación equilibrada como demuestra la igualdad en número de tramos especiales ganados por cada uno este año: 65 Loeb por 62 Gronholm.

(AFP)