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La suiza, que entró gracias a una "wild card", volvía al Rod Laver Arena, donde disputó seis finales consecutivas, de 1997 a 2002, las tres primeras con éxito.

Antes de Melbourne, la campeona de cinco títulos del Gran Slam había disputado dos torneos con un balance de tres partidos ganados y dos perdidos, uno de ellos netamenta ante la belga Justine Henin-Hardenne en Sydney.

"No diré que fue fácil. Simplemente, que he jugado muy bien. No hice muchos errores y además tenía muchas ganas de vencer en este partido", dijo la suiza.

La francesa, en gran forma, se clasificó a expensas de la australiana Nicole Pratt (6-1, 6-1).

(AFP)