“Qué bomba señores, qué bomba que es River Plate...”, se escucha a través de los altoparlantes al final de cada partido en el Parque Saroldi. Eso no es más ni menos que el estribillo del himno del Club Atlético River Plate, cuya letra por estos días es la más fiel expresión de lo que sucede en la cancha y afuera con los del Prado en el Torneo Apertura. En el verde, porque lidera con puntaje perfecto y un promedio de casi cuatro goles por partido. Y en los escritorios, porque con la venta de Felipe Avenatti saldó sus deudas y quedó con algunos dólares en caja, para sobrevivir hasta la próxima transferencia.
Más bomba que nunca
Con la fórmula mágica de Guillermo Almada y el profe Tulbovitz, River Plate despierta admiración en propios y extraños, y es el dueño del torneo