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Me gusta, sin excederme de optimismo ni desconocer la capacidad de los rivales que tendrá Uruguay en el grupo D del Mundial del próximo año. Me gusta, porque los ingleses y los italianos tienen que estar preocupados por lo que pueden ser capaces de hacer Luis Suárez y Edinson Cavani. De hecho, en Inglaterra el tema ya está instalado: van a enfrentar al temible goleador de la Premier League.

Me gusta, porque a Uruguay le sienta bien enfrentar a equipos de peso, porque lo obliga a exigirse al máximo para rendir en su verdadera dimensión.

Me gusta, porque si bien enfrenta a dos campeones del mundo en la primera ronda, los ingleses no son cucos y con los italianos esta selección compitió de igual a igual.

Me gusta, porque en Sudáfrica 2010 Uruguay también estuvo en el grupo de la muerte, se quedó con el primer lugar y culminó cuarta en el Mundial.

Me gusta, porque en octavos de final el rival saldrá del grupo C, el de Colombia.

Lo que no me gusta son las distancias a recorrer, porque es el grupo que requiere traslados más largos (casi 5.000 kilómetros en 10 días). Sin embargo, los que más van a sufrir en este rubro son los hinchas. Los jugadores tendrán las ventajas de los vuelos chárter y las comodidades que brinda bajarse del ómnibus para subir a la escalerilla del avión y viceversa para trasladarse de una ciudad a la otra.

A Uruguay le esperará en Brasil 2014 un grupo muy parejo. Y me gusta. Porque, por encima de los rivales, Uruguay tiene una gran generación que está haciendo historia. Y eso vale oro. Solo hay que saber aprovecharlo, y hasta ahora Tabárez dio acabadas muestras de que es capaz de hacerlo.
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