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De pronto el ego se queda sin alimento y no hay con qué llenarlo”, dijo el tenista argentino José Luis Clerc, refiriéndose al momento en que un deportista de élite se retira. El viernes, Juan Sebastián Verón, ídolo de Estudiantes de La Plata, confirmó que jugará seis meses más después de haber dicho que el de mañana sería su último partido como profesional. “Hubo apriete”, dijo en broma, pero es seguro que la presión de los hinchas y de sus compañeros hicieron fuerza para que cambiara de opinión. También, como dice el tango Cuesta abajo, “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”.

Historias de deportistas que anunciaron su retiro y volvieron hay muchas. En todos los deportes. Fernando Morena dejó de jugar en 1984 y regresó en 1986. Ruben Sosa abandonó el trabajo como colaborador técnico que tenía en Nacional desde 2004 para sentirse futbolista otra vez en Racing de Sayago en 2006. Una lesión en la rodilla hizo a Óscar Moglia dejar el básquetbol en 1972, pero retornó años después porque Welcome, su club de toda la vida, corría el riesgo de descender. Más fresco es el retiro por un rato de la boxeadora Chris Namús.

En el mundo también hay infinidad de casos. El basquetbolista Michael Jordan se retiró dos veces, el futbolista Matías Almeyda retornó a las canchas después de tres años dedicado a los trabajos en el campo, Diego Maradona, el piloto de Fórmula Uno Michael Schumacher, el ciclista Lance Armstrong (aunque este por una enfermedad), Thomas Muster, Kim Clijsters, Evander Holyfield, Justine Henin, Ian Thorpe, Michel Tyson, Nikki Lauda, el nadador norteamericano Mark Spitz, quien se retiró en 1972 después de conseguir 32 récords mundiales y volvió a las piscinas en 1991 con 41 años, aunque fracasó rotundamente.

"De repente Verón ve lo que sufrió el papá cuando se retiró. Para mí se equivoca. Va a sufrir estos seis meses” dijo a El Observador el ex entrenador y periodista, Juan Ricardo Faccio. El padre de Verón (Juan Ramón) fue un excepcional futbolista de Estudiantes de La Plata en la década de 1960 y 1970.

“Lo peor del fútbol es tener que dejarlo. Esto lo sabe cualquier jugador profesional. No lo piensa ni le preocupa mientras juega. Es más, ve el ocaso como algo lejano que le puede suceder a los demás y de repente, a los 35 o a los 36 años como en mi caso, se encuentra con una jubilación que no quería y que no importa cómo le llegó, por una lesión grave, una suspensión o por decisión propia”, escribió Roberto Perfumo en su libro Jugar al fútbol.

Para Faccio, “hay quienes sufren mucho cuando se retiran. Algunos se conforman con ir a ver como lo hizo mi tío Roberto Porta. Otros no van más al estadio, como le pasó a Obdulio Varela o a Aníbal Ciocca. El Mono Gambetta siguió jugando en la Intermedia, en Mar de Fondo”. Pero el crítico momento del retiro no es exclusividad del fútbol o de los deportistas en general, sino que “es una situación más de la vida. Les pasa también a los actores o a los médicos”, expresó Faccio.

Enzo Francescoli se tomó 40 días de vacaciones para meditar su retiro según contó en una entrevista con el diario Clarín. No quería arrepentirse, aunque confesó que a veces, cuando va a la cancha, siente ganas de vestir los cortos.

El delantero argentino Martín Cardetti dejó de jugar y se dedicó un año a conducir desde el escritorio el gerenciamiento de Boston River de la Segunda división de Uruguay, hasta que volvió a las canchas.

Entre los boxeadores es común retirarse y volver al ring. Generalmente provienen de estratos humildes y de pronto se encuentran con fortunas que no saben cómo invertir. Entonces gastan a diestra y siniestra y cuando quieren acordar no tienen un peso. De modo que vuelven a ponerse los guantes.Mohamed Alí, ausente entre 1967 y 1970, volvió para reclamar el título de peso pesado. Foreman se retiró en 1977, retornó 10 años después y en 1994 conquistó nuevamente el título de peso pesado ante Michael Moore. Sugar Ray Leonard y Joe Louis también regresaron después de retirarse.

El tenista austríaco Thomas Muster, ganador de 44 títulos del circuito ATP, entre ellos Roland Garros en 1995, fue número uno del mundo durante seis semanas a comienzos de 1996 y se retiró en 1999. El año pasado, con 43 años, retornó al circuito de ATP. Según explicó, lo hizo porque “todavía tengo ganas de las emociones de entrenar y competir, de sentir el ambiente”.

En 2009 la escudería alemana Mercedes anunció la contratación de Michael Shumacher. Con 40 años, siete veces campeón del mundo y tres años después de su última carrera, el piloto regresó a las pistas. “Retirarse es morirse un poco”, señaló un ex deportista argentino. Por eso quieren seguir viviendo.