Merkel visita un centro de refugiados
Pide evitar los ataques xenófobos a los migrantes
La canciller alemana Angela Merkel viajó al ojo de la tormenta y visitó un centro de acogida de refugiados de su país donde en los últimos días hubo protestas por parte de grupos neonazis en contra de los inmigrantes. Allí aseguró que habrá "tolerancia cero" contra los que ataquen a los solicitantes de asilo.
En plena crisis migratoria que azota a Europa, la alemana se desplazó hasta el albergue de Heidenau para conocer de primera mano cómo es la situación, ante la sobrecarga de estos centros por la llegada masiva de inmigrantes y el repunte de los incidentes xenófobos.
El fin de semana cientos de manifestantes convocados por el partido ultraderechista NPD protestaron frente al lugar adonde hoy acudió Merkel. También esta madrugada hubo una concentración para impedir por la fuerza el ingreso de ómnibus con peticionarios de asilo. Hubo enfrentamientos con la policía, en los que grupos de neonazis arrojaron "piedras, botellas y petardos" a los agentes y dejaron más de 30 oficiales heridos, según informaron las fuerzas de seguridad. Ayer hubo un intento de incendio en otro de estos centros.
Merkel, pues, llegó al lugar rodeada por un fuerte despliegue policial. Empero, no se evitaron los abucheos y los gritos de "traidora" hacia la canciller, a la que una persona mayor le espetó que se preocupara primero de su "propia gente".
La mujer se mantuvo y pronunció un discurso en el que calificó que "vergonzoso" y "repulsivo" tener que vivir estos ataques xenófobos.
"Hay tolerancia cero frente a quienes cuestionan la dignidad de otras personas. Hay tolerancia cero frente a aquellos que no están dispuestos a ayudar allí donde legal y humanamente está previsto que haya ayuda", afirmó.
Más inmigrantes, más violencia
En los seis primeros meses del año se produjeron unos 200 actos contra estos centros, según las cifras del Ministerio del Interior, que incluye en su recuento desde la diseminación de propaganda xenófoba a ataques incendiarios como uno que se produjo en la madrugada del lunes en Nauen, en el este.
Alemania revisó drásticamente al alza la semana pasada la cifra de refugiados que espera recibir en todo el año para situarla en las 800.000 personas, casi cuatro veces más que el año pasado, cuando registró ya el mayor flujo desde los años 90.