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Se agotan los adjetivos. Todo se hace demasiado rutinario. Que Lionel Messi convierta cuatro goles por partido ya es algo que parece normal.

El argentino le había batido el pasado miércoles el récord de más goles en una temporada en Europa al alemán Gerd Müller al conseguir 68. Y el sábado, en el clásico de la ciudad catalana ante Espaynol, hizo los cuatro tantos para la goleada por 4-0.

De esa manera, alcanzó 72 tantos en una temporada a falta de una fecha por la liga española y también de la final de la Copa del Rey contra Athletic de Bilbao.

Entonces llegó el momento de batir otro récord, el de mayor cantidad de goles en una temporada en el mundo. Esta vez fue el que pertenecía al escocés Archibald “Archie” Stark quien había anotado 70 tantos en 1924-25, jugando para el desaparecido Bethlehem Steel, por su parte militante en la American Soccer League (ASL), campeonato profesional precursor de la actual MLS (Major League Soccer).

Además se encargó de pulverizar otras marcas: 1) con sus 50 tantos en la liga española alcanzó un registro histórico en ese país; 2) estableció la máxima cantidad de tantos en una liga, tras superar al rumano Georgescu de Rapid Bucarest, quien había convertido 47 en 1976-77 en el torneo rumano.

La mejor despedida de Pep
Messi no tuvo mejor idea que hacer cuatro goles más, llegar a 50 en la liga española y a 72 en una misma temporada rompiendo más récords, la noche en que Pep Guardiola se despedía del Camp Nou.

“Gràcies Pep”, (en catalán), podía leerse en los miles de banderines con los colores azulgranas.

“Gràcies Pep”, rezaba el lema del póster gigante colgado de la fachada de tribuna del Camp Nou, sobre un mural en el que los culés pudieron el sábado escribirle una dedicatoria a su ídolo.

“Gracias Pep”, fue lo que más se podía leer en las decenas de pancartas que los aficionados exhibieron en el estadio –más de una pidiéndole que vuelva algún día para presidir el club– y #GràciesPep también fue la etiqueta utilizada en las redes sociales y en la web del Barça para despedirse del mejor entrenador azulgrana de todos los tiempos.

Y Pep asistió a su gran noche rodeado de su familia –sus padres Valentí y Dolors fueron invitados al palco y su esposa Cristina lo vio con sus tres hijos desde su localidad habitual– y amigos, de la gente que ha compartido con él estrés y la responsabilidad de dirigir al Barça durante estos cuatro años.