Aunque puedan sonar a nombres arcaicos, disprosio, europio, itrio, neodimio y terbio guardan en su rareza el secreto del futuro tecnológico, así como el éxito de las energías limpias. Por eso se encuentran en la mira de las naciones más poderosas del mundo, como Estados Unidos, donde estos elementos químicos son prioritarios para su estrategia energética.
Metales raros, el oro del siglo XXI
Los elementos químicos como el disprosio, el itrio y el terbio son protagonistas de la era tecnológica, ya que son esenciales para fabricar desde imanes hasta discos duros y paneles solares