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Las nuevas formas de militancia en la cultura se han desplazado de lugar. El compromiso político de otrora (una Jane Fonda encaramada tras un cañón en Hanoi a principios de los 70, por ejemplo) se ha transformado hoy en una especie de rareza (salvo el hipersolidario Sean Penn rescatando gente en Nueva Orleans o entregando carpas en Haití).

Una de las principales formas de militancia de la posmodernidad políticamente correcta es la militancia a favor de la lucha contra determinadas enfermedades.

Actores que se embanderan en causas humanitarias y millonarias donaciones ha habido desde hace décadas.

Por ejemplo, desde que fuera diagnosticado en 1990 con un tipo particular de Parkinson, el actor “eternamente joven” Michael J. Fox ha hecho campaña de forma activa por encontrar posibles curas a la enfermedad que padece.

Actores, actrices y otros personajes masivos del mundo del espectáculo (como Lady Gaga, entre otras) han utilizado su imagen y su poder de formar opinión para que sus acciones sirvan de ejemplo a otros cintos de millones.

El caso cercano más notorio fue el de la actriz Angelina Jolie, quien se operó mediante una mastectomía para prevenir un eventual cáncer de mama en febrero de este año, pero la noticia recién se supo a mediados de mayo, cuando escribió una columna explicando el por qué de la intervención quirúrgica. En pocas horas, la noticia se multiplicó en las redes sociales y en los mdios del mundo.

“Yo elegí no mantener mi experiencia en el ámbito privado porque hay muchas mujeres que quizás no saben que están viviendo bajo la sombra del cáncer. Espero que ellas también puedan hacerse los test necesarios y que si tuvieran riesgos altos también supieran que tiene opciones para actuar”, escribió Jolie en la columna que publicó el New York Times.

Ejércitos de mujeres alrededor del globo corrieron a los consultorios para realizarse análisis por eventualidades de cáncer de mama. Quizás en algunos casos se hayan constatado probabilidades altas de desarrollo de la enfermedad. Por lo que la acción de Jolie fue loable con el prójimo. En muchos, el que ganó fue el ginecólogo con la consulta. En fin.

Un poco más atrás en el tiempo, el caso de Christopher Reeve también fue emblemático. Un irónico capricho del destino hizo que el actor que representó a Superman fuera un accidente de equitación que le produjera una severa fractura de dos vértebras cervicales en la columna y una subsiguiente cuadriplegia.

A partir de entonces, Reeve comenzó un proceso de experimentación con el fin de recuperarse en alguna medida y en parte logró algunos movimientos de autonomía. Además, los estudios a los que se prestó ayudaron a desarrollar mejores sillas y funciones para incrementar la calidad de vida de pacientes en esta situación.

La cantante Stefani Germanotta, conocida mundialmente como Lady Gaga, publicó a lo largo de 2012 fotos de ella sin sus usuales pelucas, ni maquillaje, ni lentes de diseños extravagantes o sus vestidos de diseños extravagantes. La mujer posó solo con ropa interior mostrando su cuerpo compuesto de dos brazos y dos piernas, como cualquier mujer. Y confesó que desde los 15 años había sufrido de bulimia y anorexia. Desde entonces, la página oficial de Lady Gaga se volvió un foro de millones de personas (cuenta con casi 38 millones de seguidores en la red social Twitter) que hablan de sus problemas alimenticios y experiencias personales con enfermedades de este tipo.

Las enfermedades o problemas de salud de las grandes estrellas generan un altísimo grado de empatía en sus fans, que sienten al héroe descender por un rato al limbo de los simples mortales y que, por un instante, toman esa cualidad humana.

La actriz colombiana Sofía Vergara también se sumó a esta ola de apoyo a enfermedades prevenibles e inició por estos días una campaña para concientizar sobre el problema del hipotiroidismo, especialmente en mujeres que se encuentran en la etapa de la menopausia, como ella.

El último coletazo de este fenómeno lo dio el actor Michael Douglas, quien declaró hace dos días al diario inglés The Guardian que la causa del cáncer de garganta que sufriera en 2010 fue el exceso de sexo oral que tuvo en los años previos con mujeres portadoras del virus del HPV.

La declaración dio lugar a un escándalo personal y científico que obligó a Douglas a un fallido intento por desdecirse. Oncólogos y otorrinos de todas partes tuvieron que dar explicaciones sobre la prevalencia y las posibilidades reales de contagio, frente a una práctica sexual tan común como supuestamente peligrosa.

Mientras un actor siga haciendo públicas sus nanas habrá vidas salvadas o escándalos mediáticos.