Sin más expectativas que esperar un milagro para conseguir el título del Apertura, porque cuando faltan nueve puntos para el final del torneo los tricolores están a cuatro del líder Peñarol y por encima de los albos en la tabla figuran Defensor Sporting y El Tanque Sisley, el cierre del primer semestre se torna tortuoso. Porque el hincha no imaginaba encontrarse en estas circunstancias sino mirando desde arriba, como se acostumbró a hacerlo desde 1998. Pero por el fútbol que desplegan los tricolores –que sigue padeciendo la dependencia de Álvaro Recoba–, y porque Nacional no consiguió todavía, cuando ya debería hacerlo porque está finalizado el primer semestre, jugar con la soltura, fluidez y caudal de fútbol que le permita transitar por las canchas con porte de equipo grande. Es cierto que le ganó a Juventud, pero empezó perdiendo ante un discreto equipo de Las Piedras, y desde la cancha nunca subió a la tribuna la sensación de superioridad sino de leve ventaja, que se plasmó en el segundo tiempo. Y cuando eso sucede, desde las gradas se bajas tímidos aplausos, pocas palabras de aliento y los cánticos monótonos de una hinchada que no encuentra razones para exigir aún más la garganta.
Nacional acopia para 2013
Los tricolores alimentan con victorias el milagro de llegar al título e invierten en la Anual, que puede decidir mucho en mayo del año próximo