Si el rendimiento de Nacional se mide exclusivamente por lo que el equipo de Marcelo Gallardo jugó el sábado ante Rampla Juniors el balance es deficitario, independientemente de la victoria por 2-0. Porque los tricolores jugaron un partido con la cabeza en el clásico, arriesgaron poco, generaron escaso fútbol, a los creadores les faltó velocidad y profundidad, y llegaron al triunfo debido a que fueron efectivos y el rival le brindó el hándicap de desaprovechar las dos ocasiones de gol que pasaron por los pies de Espiga en el segundo tiempo.
Nacional aprontó con un triunfo el clásico
Sin jugar bien, los tricolores llevan cinco partidos sin perder -con cuatro victorias y un empate- y se preparan con ilusión para el clásico de la próxima semana