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Porta de lateral izquierdo; Muñoz haciendo tiempo; Carrasco de brazos cruzados sufriendo sin hablar una palabra; el Morro García instalado en el área de su equipo, lejos del área dónde realmente mete miedo... Así terminó Nacional el partido frente a Danubio, sufriendo, aguantando, cuidando el 1-0 anclado en el puerto de Rodrigo Muñoz para que el barco se mantuviera a flote a dos fechas del final.

Ganó Nacional y en definitiva, es lo que le importa a la grey tricolor. El equipo se mantiene primero en el Clausura y en la Tabla Anual pase lo que pase hoy con Defensor Sporting y el camino hacia el título es cada vez más corto.

No jugó bien Nacional. Y no, no jugó bien. Es más, por momentos jugó rematadamente mal. Cabrera faltó al partido, Pereyra se salvó con el gol, Viudez se quedó en el vestuario (metafóricamente hablando) al cabo del primer tiempo, el Morro martilló pero se quedó sin balas, Porta no tuvo claridad y Gallardo se encontró con un panorama difícil de revertir.

El equipo de Carrasco hizo de la pelota quieta su forma de subsistir en el Centenario. Tiros de esquina, tiros libres y un penal, de esos que abundan en las áreas pero que esta vez Martínez sancionó. Miguez tomó a Lembo en un envío aéreo y el árbitro no titubeó. Hasta ese momento, Nacional no había logrado una jugada como la gente. Sin precisión, los pocos ataques que intentó terminaron afuera de la cancha o en los pies de los adversarios.

A los 23 Nacional tuvo la oportunidad de ponerse en ventaja sin hacer gran despliegue. Pero Goicoechea contuvo el remate suave de García. Un penal ejecutado con la confianza que tiene un goleador que suma más de 20 goles en el campeonato y que anda derechito. Entonces le pegó hasta con desprecio a la pelota, sin imaginarse que el guante del golero danubiano le iba a cortar la racha.

Después Nacional llegó con mayor asiduidad, aunque sin imaginación ni puntería. Un cabezazo de Coates, un mano a mano de García que atajó Goicoechea, un cabezazo de Rolín que fue del golero y otro disparo alto del Morro.

En el comienzo del segundo tiempos se encontró con un gol caído del cielo. Falta contra Porta al borde del área y pelota colocada en el ángulo por intermedio de Pereyra. Golazo. Enseguida el Morro hace de Gallardo y habilita a Porta, pero el Canguro definió mal. Después, nada más. Se oscureció el ataque tricolor.

Danubio, que tuvo que alquilar salón para la fiesta porque no lo dejaron organizarla en su casa de Jardines, llegó con el peso de los seis goles que le hizo Racing la fecha anterior y la baja del técnico Eduardo Acevedo. Aún así, el franjeado empezó mejor. Con las incursiones del lateral Zunino por la derecha, algún toque de distinción de Recoba y los movimientos de Perrone, le alcanzaron para desafiar al puntero.

En el tramo final del encuentro pudo haber empatado. Oportunidades generó. A los 62, tal vez la más clara. Falló la zona defensiva tricolor y Perrone se encontró con la pelota, Muñoz y el arco a su disposición. Pretendió un gol de lujo, picándola por encima del golero y mordió la tierra. Luego, otro disparo del goleador blanquinegro rozó el ángulo.

Álvaro González tuvo otra ocasión y también el Chino. En los últimos minutos del partido Danubio se le fue arriba a Nacional, que fue retrasando el cuadro, por inercia, por cansancio, por inoperancia, por instinto... Lo cierto es que le salió bien esta vez, ganó y la meta está cada vez más cerca.