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Una o dos noches de concentración antes de un partido de Copa Santander Libertadores es la media para los equipos grandes en el fútbol uruguayo. La misma historia se repite para un clásico o para las finales del torneo local. Así fue y seguirá siendo, porque forma parte del manual futbolero celeste. Cuando Luis Suárez desembarcó en Holanda y, luego, en Inglaterra, le ofrecieron otra forma de vivir el fútbol, y comprendió que era un exceso tanto tiempo en condiciones que no son naturales para el futbolista, porque está lejos de su familia y de su entorno, recluido en un ambiente que no es el suyo, más allá de las dos horas que entrenan por día. Hoy Suárez no está en Montevideo, pero los jugadores de Nacional vivirán el jueves la experiencia europea: la noche previa descansarán en sus casas, el mismo día del partido los jugadores entrenarán de mañana en Los Céspedes, almorzarán en el complejo deportivo, disfrutarán del descanso vespertino y de noche cumplirán con el calendario copero.

El programa que estableció el técnico Marcelo Gallardo no pretende innovar ni dar un paso diferente al que se acostumbra en el fútbol sudamericano, sino que surgió obligado por las circunstancias que atraviesa el conjunto tricolor, sin chances de avanzar a la tercera ronda de la Copa.

Visto que no juega por nada, también el técnico confirmó el martes que le dará minutos a los futbolistas que menos actúan en el equipo principal y que están incluidos en la lista de buena fe de la Copa. Es por esa razón que el DT ya adelantó que atajará Jorge Bava, pero el resto del equipo se conocerá recién cuando presente la oncena en el entrenamiento de esta mañana.

El plantel de Nacional volvió a trabajar el martes en un turno, después del triunfo del domingo y del descanso del lunes. Dos jugadores lo hicieron diferenciado: Alexander Medina, que sigue sin completar la recuperación de la lesión muscular que sufrió hace un mes, y Matías Vecino, que ante Bella Vista se lesionó un dedo de un pie. El volante no bajó a la cancha y trabajó solo con la sanidad. El delantero estuvo a las órdenes del kinesiólogo Walter Ferreira, que es el que lleva adelante la recuperación. El resto hizo trabajos físicos y espacios reducidos.

El caso Cabrera
Matías Cabrera tuiteó la semana pasada que esperaba retornar en estos días a Los Céspedes. El martes le realizaban un examen de sangre que podía permitir su reintegro a los entrenamientos, pero su vuelta a los trabajos será paulatina y sin apuro.

Consultado el preparador físico de los albos, Marcelo Tulbovitz, acerca de cómo encarará la preparación de Cabrera, dijo: “Una vez que le confirmen que puede volver a entrenar hablaremos con los médicos para evaluar los pasos a dar. Lo que sí te puedo decir es que será progresivo y no haremos ninguna locura. Tenemos que manejar la ansiedad en estas circunstancias”, explicó a El Observador. De todas formas, Cabrera tiene dos ventajas con relación a otros jugadores, dijo Tulbovitz. “La primera es que no tiene problema de peso, probablemente con el reposo que hizo perdió kilos, y la segunda es que tiene una buena capacidad aeróbica”, agregó.

Cabrera prepara su vuelta, pero el hincha deberá esperar.