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La goleada de Nacional ante Cerrito cambió el humor y el ánimo de los hinchas, que redescubrieron que están frente a un equipo ganador, aunque la semana pasada, la anterior y la otra, con los resultados adversos que recogió el equipo en la Copa Santander Libertadores, plantearon dudas desde el mismo lugar que el domingo ocuparon en la tribuna, con otro talante, regulado por los goles, esta vez.

Obligado por las circunstancias, porque Peñarol fue vicecampeón en 2011 y porque vendió a Sebastián Coates a Liverpool en US$ 12,5 millones, dinero que aún no cobró en su totalidad, Nacional conformó para este semestre el mejor plantel del medio y apostó a figuras, que no hubiera contratado exclusivamente para jugar el torneo local, como el argentino Israel Damonte y Vicente Sánchez. Se justificó esa apuesta, porque, al fin y al cabo, Nacional tenía dinero en la caja y la necesidad de salir a competir con buen suceso en la Libertadores.

Una vez más quedó demostrado que el éxito no se compra con las billeteras que existen en Uruguay, sino que llega con la combinación de trabajo y suerte. El éxito de Aguirre con Peñarol en la Copa no surgió de un día para el otro. Primero, el técnico ya tenía una década recorrida como DT, conocía al plantel con el que había culminado campeón en el Uruguayo 2010-2011 y, además, reforzó a su equipo con jugadores que resultaron desequilibrantes.

Muy diferente fue la situación de Nacional –Gallardo recién está comenzando su carrera como entrenador, en la que apenas dirigió 30–, aunque no menos ambiciosa.

Nacional estuvo bien en apostar fuerte en este semestre, especialmente porque tenía dinero en el bolsillo. ¿Si no lo hacía en este momento, cuándo lo iba a hacer? Nadie le puede recriminar por eso a los dirigentes. Además, con el equipo que tiene y lo escribo más allá de las circunstancias –la goleada ante Cerrito que refleja una tendencia–, el plantel de Gallardo debe disfrutar el camino que recorre para llegar al título del Clausura, que desembocará automáticamente en el del Uruguayo.

Estuvo bien Nacional, insisto, pero tras el experimento de apostar fuerte para la Copa debe empezar a tomar medidas. No puede mantener el presupuesto de US$ 950 mil mensuales (más de US$ 700 mil en el primer equipo), porque esa situación lo llevará a recorrer peligrosos caminos del pasado. Ahora es tiempo de que logre el equilibrio y de que siga potenciando Coates en juveniles, y que los mantenga por un tiempo en el club. Así tendrá salud y futuro.