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Las fuerzas de seguridad de Bahréin se enfrentaron el miércoles a los manifestantes en una serie de protestas convocadas para exigir reformas democráticas y criticar el Gran Premio de Fórmula 1 que este fin de semana acogerá el país.

Más de 17 marchas se desarrollaron en distintos puntos de Bahréin, la mayoría de las cuales derivaron en disturbios con la Policía, que utilizó bombas de sonido y gases lacrimógenos para dispersar a los participantes.

Los principales grupos de la oposición estuvieron al frente de una manifestación en la localidad de Tubli, al sur de la capital, en la tercera jornada de reivindicaciones previas a la celebración de la competición automovilística.

Al mismo tiempo, un grupo reducido de personas esquivó la fuerte presencia policial en el caso antiguo de Manama y protagonizó una marcha que rápidamente derivó en choques con los efectivos de seguridad en uno de los mercados de la ciudad.

Entre quienes se sumaron a las protestas, estuvieron algunos activistas como Zainab al Jawaya, hija del destacado activista bareiní Abdulhadi al Jawaya, que también posee la nacionalidad danesa y se encuentra en huelga de hambre desde febrero tras ser condenado a cadena perpetua.

Zainab, que fue detenida varias veces en los últimos meses, dijo que la Policía está intentando ocultar sus peores tácticas contra los manifestantes debido a la fuerte presencia de medios de comunicación internacionales que se encuentran en Bahréin para asistir a la carrera de Fórmula Uno.

Un número indeterminado de participantes en las protestas fue detenido, según denunciaron el miércoles los activistas.

Con el sí de Ecclestone
El Gran Premio de Bahréin regresa esta semana a un país en conflicto, donde el intento del bicampeón mundial Sebastian Vettel por ganar su primera carrera del año posiblemente pasará a un segundo plano ante las manifestaciones antigubernamentales y una seguridad agobiante.

La decisión de realizar la carrera del domingo, cancelada el año pasado debido a las protestas antigubernamentales que dejaron casi 50 muertos, fue tomada la semana pasada después que el jefe de la F1, Bernie Ecclestone, declaró que el reino del Golfo Pérsico es seguro.

Ecclestone alega que los 12 equipos le dijeron que están contentos por viajar a la isla, a pesar de los enfrentamientos que se dan casi a diario entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes.

El Gran Premio de Bahréin es la competencia deportiva más importante del país, que atrae una audiencia de televisión de unas 100 millones de personas en 187 países. En 2010 aportó US$ 500 millones a la economía y 100 mil visitantes, según la firma de análisis Maplecroft. Ese ingreso es necesario en un país cuya economía se contrajo un 50% el año pasado debido a la violencia, indicó Maplecroft.

Los organizadores han insistido que la carrera será segura y que se han exagerado los problemas de seguridad. Han acusado a grupos extremistas de utilizar “tácticas de miedo” para poner en duda la carrera.

“Esta carrera es más que un simple evento deportivo mundial, y no debe mezclarse con la política para lograr ciertas metas”, dijo el príncipe Salman bin Hamad Al Khalifa.