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El axioma que decía que las células de cordón umbilical no sirven para un autotrasplante ha caído. Médicos de EE UU y Alemania han curado a una niña, que ahora tiene seis años, de una leucemia aguda mediante esta técnica.

Del estudio no se puede deducir que el tratamiento sea generalizable, matizan los autores del ensayo en el artículo que ha publicado la revista oficial de la Academia estadounidense de Pediatría, Pediatrics. Pero plantea que guardar la sangre de cordón -una práctica que comenzó a finales de los ochenta en Estados Unidos- no es sólo un acto altruista, sino que puede ser útil para el uso propio.

Los autores del estudio afirman que es el primer caso documentado del uso de esta técnica para tratar esta enfermedad, aunque admiten la existencia previa de otros dos: una curación de un neuroblastoma y una anemia aplástica.

El médico que obtuvo la muestra nunca lo había hecho antes, y al principio trató la sangre como se hace con las muestras que se recogen para una transfusión. Pero tras casi un día a temperatura ambiente, las bolsas con la sangre (85 mililitros divididos en tres paquetes) llegaron a la nevera de CorCell, una empresa privada estadounidense. La familia pagó 995 dólares como inscripción, y 85 dólares (65,7 euros) al año como mantenimiento.

Entonces -en el 2003-, los médicos plantearon a la familia la posibilidad de someterla a un trasplante de células de cordón umbilical. Al principio buscaron sin éxito un donante que fuera compatible, pero ante la falta de resultados los médicos que la trataban decidieron probar el trasplante autólogo (de células procedentes del propio paciente).

Mientras tanto, los médicos tomaron una muestra de la sangre, que llevaba tres años congelada, y analizaron si tenía genes cancerosos. El resultado fue negativo, por lo que descongelaron el resto y se la transfundieron a la niña.

La publicación del trabajo, aunque se trata de un solo caso, cambia el debate sobre la utilidad de los bancos de cordón umbilical. Desde 1988 los científicos han apuntado que este material, fácil de conseguir y barato de conservar, puede ser la solución para una serie de enfermedades. La idea de que además pueda ser utilizada en provecho propio es un añadido.

(Observa en base a elpais.es)

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