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Niños que fingen dolencias

Los niños que fingen dolores, saben que no lo sienten y lo utilizan como una excusa para conseguir o evitar deliberadamente algo

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05 de septiembre de 2016 a las 06:15

NATALIA TRENCHI

Hay niños que hacen que tosen, improvisan un llanto, exageran el dolor de una caída. El objetivo puede ser llamar la atención de los padres, pero también puede ser que estén viviendo algo que no sepan poner en palabras. ¿Cómo enfrentar estas situaciones?, ¿por qué se producen? Conversamos sobre este tema con la psiquiatra Natalia Trenchi.

Para una madre o un padre debe ser difícil descifrar si el dolor que tiene su hijo es real o fingido, ¿verdad?

Por supuesto, cuando un niño se queja de algún malestar o dolor puntual siempre se debe descartar que no tenga una causa biológica detectable que genere esa dolencia y merezca un tratamiento determinado. Una vez pasada esta etapa se puede empezar a pensar en esos otros dolores que aparecen, como pueden ser dolores de panza o de cabeza sin causa biológica; el malestar tal vez no sea realmente de alguna parte puntual del cuerpo sino de algo más allá de eso.

¿Por qué fingen?

Los niños que fingen dolores, son aquellos que saben que no lo sienten y lo utilizan como una excusa, dicen tenerlo para conseguir o evitar deliberadamente algo, como puede ser no ir a la escuela, faltar a gimnasia, por ejemplo, y otras veces buscan llamar la atención de los adultos.

Cuando el niño dice "Me siento mal" y se queja de dolor de cabeza, estómago e incluso las piernas, que son excusas frecuentes, en realidad manifiestan que no están bien, algo los está perturbando y no tiene muy claro qué es, puede ser hasta un tema de nervios o una situación que sienten que los desborda, que no saben o no tienen ganas de enfrentar.

¿Cómo debería manejarse la situación, el uso del dolor como una excusa?

Siempre, frente a cualquier planteo que realizan los chicos, el adulto debe preguntarse qué es lo que lo está provocando para saber de qué se trata, a qué se enfrenta. Si un padre o madre tiene claro que cada vez que el niño tiene gimnasia, por ejemplo, le duele algo, ahí ya sabe claramente que es algo relacionado con ese ámbito. Quizás simplemente no le gusta la actividad o puede ser que le esté sucediendo algo, por lo que hay que ir a ver qué pasa, profundizar más en el tema.

No hay que interpretar que el niño miente, sino tratar de ver qué quiere decir, intentar charlarlo con él decirle: "Sabés que esto te pasa siempre que tenés gimnasia, ¿hay algo que te molesta allí?, ¿Qué es lo que no te gusta?, ¿Qué es lo que hacen?" es decir enseñarle a pensar, y enfrentar.

¿No hay que tomarlo como una actitud desafiante?

No, tratar de entender, investigar con el niño qué puede estar pasando y ofrecerle la orientación adecuada para resolver el problema, no evitándolo sino enfrentándolo.

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