Unas tienen forma de ola de mar, otras de espiral. Incluso están aquellas que se confunden con OVNI y las que se forman en otros cielos, lejos de la Tierra
Remolinos de nubes Von Karman sobre la Isla Alexander Selkirk, en Chile. Estas nubes parecen tener agujeros que las atraviesan y son, de hecho, atravesadas por remolinos de viento. En esta foto los remolinos de nubes fueron causados por un pico en la isla. La imagen fue tomada por un sensor del satélite Landsat 7 de la NASA.
Nubes "mamuts" sobre Saskatehewan, al oeste de Canadá.
Estas nubes de ondas de gravedad se formaron cuando el aire se desvió hacia arriba y sobre una pequeña isla.
Las nubes Kelvin Helmholtz son inusuales. Adquieren la forma de una ola cuando dos corrientes separadas de aire en la atmósfera fluyen una al lado de la otra, a diferentes velocidades. Esta interacción causa turbulencia en el punto de contacto entre dos bloques de aire, lo que deriva en esta extraña estructura.
Nubes "campanita" (Morning glory clouds) sobre Queensland, Australia. Si bien son bastante ocurrentes en este país, los científicos aún no están serguros de cómo se forman.
Nube de dióxido de carbono a gran altitud, en Marte. Las nubes no son solo un fenómeno que ocurre en la Tierra. Esta imagen es una de las que tomó un rover de la NASA en 1997 en el planeta rojo.
Nube lenticular en Mauna Kea, Hawaii. Estas nubes son populares entre los amantes de los OVNI, ya que suelen parecer naves voladoras. Se forman a grandes alturas, sobre todo cuando el aire húmedo pasa sobre una zona de montañas y es calentado adiabaticalmente (sin transferencia de energía de calor) mientras desciende. El patrón de la nube depende de la velocidad del viento y la forma de las montañas. Un viento constante puede producir nubes estables, que permanecen virtualmente estacionardas en el cielo por largos períodos.
Una nube boom sónica, creada por un avión F/A-18 Hornet estadounidense sobre el Océano Pacífico. El jet no está pasando por una nube sino que él mismo la creó acelerando a la velocidad del sonido. Mientras la nave se mueve a través del aire, un área de baja presión se forma detrás de él. Cuando la presión de esta parcela de aire cae por debajo de la presión del vapor de agua gaseosa, el agua en el aire se condensa para formar la nube
Las nubes noctilucientes son cristales de hielo sostenidos a unos 80 kilómetros de altura en la atmósfera, que atrapan la luz del sol mucho tiempo después de que este se oculta en el horizonte. La nube en esta imagen se formó por el escape de un misil lanzado desde un campo de batalla lejano.
Una nube lenticular, con forma de platillo volador.
El cielo es el escenario y ellas dan el espectáculo. El fenómeno de formación de una nube va más allá del puñado de algodón blanco que se suele ver.
Dependiendo de cuán altas estén, la humedad que contienen y la manera en que la atmósfera se mueve a su alrededor, las nubes varían su forma y tamaño, dando verdaderos espectáculos en el cielo.
El blog de la revista Smithsonian recoge algunas de las nubes más excéntricas en esta galería, a la que agregamos algunas de las fotografías que el diario inglés The Telegraph publicó en su “Atlas de Nubes Raras”.
Con tienda de regalos propia y un manifiesto, los aficionados a las nubes declaran en su sitio web: “Nosotros creemos que las nubes son injustamente malignizadas y que la vida sería inmensurablemente más pobre sin ellas. Pensamos que son la poesía de la naturaleza y la más igualitaria de sus exposiciones, ya que todos pueden tener una vista fantástica de ellas”.