¿Qué implica liderar una empresa con una fuerte impronta familiar, qué está cumpliendo 75 años?
¿Qué implica liderar una empresa con una fuerte impronta familiar, qué está cumpliendo 75 años?
Indudablemente desde el inicio el desafío fue muy grande, porque cuando asumí la gerencia general de la compañía la empresa venía de muchos años de gestión de la familia Thomsen y en particular de Uwe. Era una empresa familiar con un fuerte arraigo y la idea era profesionalizar un poco más la gestión, sin perder esa impronta familiar de cercanía, de empresa llana, porque esa cultura había posicionado a Bromyros como líder de mercado por varios años.
Si bien ya contaba con algunos años de experiencia de liderazgo en otras multinacionales, no la tenía liderando una empresa familiar, que tiene características muy distintas. Bromyros ya contaba con una gran cantidad de procesos y procedimientos que caracterizan a empresas altamente ordenadas o multinacionales así como un personal muy comprometido y competente facilitando mucho el proceso de transición para la empresa y para mí.
El dueño anterior de la empresa, Uwe Thompsen, decía que consideraba a sus empleados como parte de su familia, ¿se mantiene ese espíritu familiar?
Sí, esa búsqueda fue lo que intentamos mantener con el tiempo aunque indudablemente con distintos estilos en la gestión. El espíritu con el que nos movemos y buscamos mantener es que Kingspan Bromyros sea un lugar donde te sientas cómodo, sientas que estás trabajando con gente que tiene el mismo objetivo. No solamente en términos de indicadores y resultados, sino una misma cultura, una misma idea, una misma forma de hacer las cosas y una misma visión de futuro para la compañía.
Hace 2 años ya que son parte del grupo Kingspan, ¿qué implicó la fusión con esta multinacional?
Bromyros, como mencione anteriormente, ya era una empresa nacional extremadamente ordenada, a nivel de procedimientos y procesos; ya estábamos certificados en calidad con ISO 9001 y en seguridad con ISO 45001 y eso ayuda mucho a la hora de comenzar a trabajar en una lógica más de multinacional. Pero de todas formas un proceso de transición como este siempre lleva tiempo y en algunas ocasiones cambios de mentalidad, formas diferentes de hacer las cosas y puede generar cierto grado de ansiedad, que debimos gestionar con todo el equipo de líderes. Finalmente, el resultado fue ampliamente satisfactorio en ese aspecto; en términos prácticos podría decirte que prácticamente la misma gente que estaba antes de la venta y la forma de hacer gran parte de las cosas, se mantienen hoy en la empresa y eso para nosotros es un indicio de que el proceso fue exitoso.
El proyecto de construcción de la nueva planta en 2018, incluía también la producción para exportación, ¿se concretó este proyecto?
Por diferentes motivos, este año no hemos logrado generar un volumen de exportaciones interesante. Pero desde que inauguramos la nueva planta (en 2018) tuvimos exportaciones a Ecuador, Chile, Paraguay y Bolivia. Hicimos incluso alguna exportación puntual a Brasil, a través de nuestra empresa en ese país, de productos que ellos no producían. Estamos, como todo el Uruguay, intentando llegar a otros mercados, como el argentino, que es muy atractivo por su tamaño aunque por el momento continúa siendo complejo.
¿Ser parte de una empresa tan fuerte en Brasil les cambió el proyecto exportador?
Obviamente hay mercados que cuando vos entrás detrás de una marca como Kingspan llegas de una forma distinta. Por ejemplo, el mercado paraguayo valora mucho la denominación de Kingspan, y no tanto la de Bromyros. Bromyros es una empresa que había tenido en su momento algunas exportaciones muy puntuales, pero no tenía talante exportador porque no tenía la capacidad productiva de hacerlo hasta 2018 con la puesta en marcha de la nueva línea.
Sin duda que el respaldo de la marca nos ha permitido incorporar otros mercados.
¿No pasa que compiten por los mismos mercados con la filial de Brasil?
En algunos mercados es posible que lleguemos a la par. Ahí el lineamiento es claro, quien lo haga mejor tendrá lugar en ese mercado. Me refiero a que lo haga mejor en términos comerciales, de producción, de gestión integral de esa propuesta al cliente final. No tenemos ninguna restricción en ese aspecto.
Están innovando con nuevos productos, ¿están quedando atrás los productos emblemáticos de Bromyros?
Uruguay es un mercado que para nuestros productos base, los paneles aislados, tiene un grado de madurez muy alto. Nuestros productos de EPS y PIR, tienen una muy alta penetración en sectores como la construcción tanto residencial e industrial como comercial y son ampliamente conocidos por el público general. Contamos en Uruguay con ratios de consumo que superan ampliamente los ratios de la región; Argentina, Brasil o Paraguay consumen posiblemente algo menos de la mitad de metros cuadrados per cápita por año de lo que consume nuestro mercado para ese producto. Entonces, con ese escenario en mente pensamos estratégicamente hacia dónde queríamos ir.
Nos dijimos ¿qué más podemos ofrecerles a nuestros clientes? que de alguna manera complementen o le den otra posibilidad a nuestros productos. Es ahí donde entendimos que podíamos incorporar esta nueva línea Benchmark, que lanzamos hace casi dos años, que son pieles, fachadas decorativas, cosas distintas a lo que actualmente son nuestros paneles.
Pero indudablemente que nuestro core-business siguen siendo los paneles aislados, tanto de techos, como paredes para cámaras frigoríficas, para residencias o para edificios comerciales. De hecho esos paneles que comenzamos a hacer en 2019 han llegado a usarse como terminación para edificios en alturas en medianeras es decir que con esa versatilidad todavía tiene espacio para crecer.
¿Qué proyecciones tienen a futuro, en cuanto a crecimiento de la empresa?
Nuestro foco está en continuar desarrollando nuevos productos, nuevas soluciones y un servicio de calidad. Quizás suena un poco a alarde de más, pero nuestro objetivo es realmente cambiar la construcción civil en Uruguay y en el mundo. Pero centrados en nuestro mercado: queremos cambiar la construcción civil en Uruguay.
Queremos pasar de las construcciones tradicionales en ladrillo y hormigón; y entender que el acero, la aislación y las soluciones que nosotros estamos implementando son una solución interesante, que agregan un valor al sector de una escala casi que impensada. Kingpsan hoy tiene la posibilidad de suministrar una gama grande de productos y terminaciones para edificios en altura con nuestros materiales. Podemos llegar a cambiar la fisonomía de las ciudades a través de nuestros productos. Entonces esa es la visión que tenemos de futuro: nuevos productos, nuevos servicios, nuevos desarrollos, que permitan que la construcción civil cambie en los próximos 5 o 10 años.
¿Cómo materializar esta visión en un país en que la construcción tradicional está tan fuertemente arraigada, pero a su vez con dificultades de acceso a la vivienda y con la necesidad de buscar nuevos métodos de construcción más rápidos y económicos?
Esa es la clave. Nosotros tenemos la posibilidad de aportar fuertemente al déficit de vivienda, con soluciones rápidas, eficientes y económicas para la construcción. Pensamos que hay que dejar de pensar conceptualmente en que es necesario apoyar un ladrillo sobre otro para construir tu vivienda, y pasar a pensar en soluciones modulares industrializadas estandarizadas. Que permitan rapidez, eficiencia (sobre todo energética), sustentabilidad y economía en términos de costo, debido a que al industrializar los procesos productivos hay menor residuo, mayor eficiencia en términos de mano de obra y por tanto un ahorro en costos interesante.
Hoy podemos cambiar la construcción. Buscamos dar soluciones eficientes, rápidas y económicas para aportar nuestro grano de arena a que más uruguayos puedan tener su casa y puedan disfrutar de infraestructura de calidad.