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La litiasis urinaria, llamada comúnmente cálculos urinarios o piedras al riñón, es una enfermedad tan antigua como el hombre. De hecho, el hallazgo más remoto del que existe registro fue un cálculo en un esqueleto egipcio de 7.000 años de antigüedad.

El tratamiento para la litiasis urinaria, al menos hasta el siglo XIX, era mediante una cirugía abierta, lo que significaba una intervención muy complicada y riesgosa para el paciente. Eso cambió cuando unos especialistas europeos comenzaron a utilizar un litotritor mecánico, un aparato de dos brazos que apresaba la piedra y un martillo para romperla, lo que dio origen al término litotricia.

Con el avance de la tecnología, los pacientes con cálculos urinarios se vieron sumamente favorecidos, dado que en la actualidad la mayor cantidad de casos se resuelve mediante la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), una técnica que consiste en la emisión de ondas de sonido (ondas de choque, que nada tienen que ver con el láser como a veces se cree) que, transmitidas a través de la piel y los tejidos blandos, alcanzan la piedra y la fragmentan, con lo que luego es expulsada a través de la orina.

En Uruguay, este método no invasivo y que no requiere internación es practicado con mucho éxito por el Centro de Tratamiento Integral de la Litiasis (Cetil), que comenzó a trabajar con la LEOC a partir de 1990, incorporando primero un equipo Lithostar C Plus Ultra de Siemens y luego, en 2007, el modelo Multiline de la firma alemana, mucho más compacto y versátil y que estuvo en funcionamiento hasta julio de este año, cuando la firma instaló el Lithoskop 2011 de Siemens, un equipo alemán de última generación.

Este equipo, que permite tratar todas las topografías litiásicas, es decir cálculos en riñón, uréter y vejiga, así como también cálculos de gran tamaño, tiene un nuevo sistema de ondas de choque llamado Onda Pulso, que consiste en una determinada cantidad de disparos de ondas de choque, dependiendo del tamaño, localización y dureza de la piedra, ofreciendo una óptima combinación entre altas y bajas densidades energéticas, con una mayor profundidad en el foco, lo que asegura una terapia eficiente y segura, porque el cálculo se va pulverizando hasta formar arenillas que se expulsan normalmente con la orina.

La mayoría de los pacientes pueden acceder a este equipo ya que el tratamiento de LEOC se brinda a todos los usuarios del Ministerio de Salud Pública, a mutualistas con convenio y a los seguros privados, así como también de forma particular.

Este tratamiento que lleva adelante Cetil tiene una duración promedio de 1,2 sesiones de 60 minutos, y solo en algunos casos se realiza narcoanalgesia para poder trabajar a intensidades más altas sin que el paciente sienta molestias. “En nuestros 21 años de experiencia hemos tratado a más de 10 mil pacientes con un alto porcentaje de éxito, es decir la cantidad de pacientes que resolvieron su litiasis luego de tratarse en nuestro centro, es enorme. De hecho, desde la incorporación del Lithoskop 2011 de Siemens, que en América Latina solo está disponible en Uruguay y en Colombia, esa cifra es del 98%”, señaló a El Observador el doctor Carlos Tarigo, director general de Cetil, y agregó que el monto total de incorporación de esta nueva tecnología fue de US$ 700 mil.

En Uruguay, unos 1.500 pacientes litiásicos al año necesitan ser tratados por cálculos urinarios sintomáticos. En los países desarrollados, cerca del 70% de los pacientes con litiasis urinaria son tratados mediante la LEOC, cuya mejor tecnología ya está en el país.