Blatter busca este miércoles un cuarto mandato al frente de la FIFA en unas elecciones envueltas por la polémica y las dudas sobre su limpieza.
Blatter busca este miércoles un cuarto mandato al frente de la FIFA en unas elecciones envueltas por la polémica y las dudas sobre su limpieza.
Sepp, así le dicen, nació el 10 de marzo de 1936 en Visp, una comunidad suiza que en 2009 tenía menos de 7.000 habitantes. Se graduó en Administración de Negocios y Economía en Laussanna. Jugó al fútbol en un equipo amateur, fue dirigente de la Federación suiza de hockey sobre hielo y en 1975 llegó a FIFA para no irse más. Primero se desempeñó como director técnico de programas de desarrollo, luego como secretario general y el 8 de junio de 1998 reemplazó al brasileño João Havelange en la presidencia.
Su condición de políglota (habla alemán, francés, inglés, italiano y español) le ayudó en su escalada hacia el sillón principal del organismo que rige el fútbol mundial. Sobrevivió a innumerables denuncias de corrupción, coimas, arreglos de partidos y está dispuesto a eternizarse en el cargo, pese a que los escándalos se siguen acumulando.
En medio de un fuego cruzado y con incertidumbre sobre la postura que pueden adoptar confederaciones que siempre le han sido leales, Blatter espera que el 61 Congreso (que comenzó este martes) se celebre con normalidad en el Hallenstadion de Zúrich y que las 208 asociaciones que componen la FIFA le revaliden la confianza.
El presidente tratará de dar un golpe de efecto en medio de una nueva tormenta que se llevó por delante a su único rival en las elecciones, el qatarí Mohamed bin Hammam, presidente de la Confederación Asiática y miembro del Ejecutivo de FIFA.
Su postulación fue un golpe en pleno rostro para Blatter, que había apostado en campañas anteriores al apoyo de Hammam, pero el alumno se distanció del maestro con estas palabras: “Me encargaré de que en la FIFA rija un orden ético, democrático y transparente”.
Horas antes de que el Comité Ético suspendiera a Hammam provisionalmente hace tres días dentro de la investigación sobre su actuación en la campaña electoral, éste dio un paso atrás para “no enfangar el fútbol” y retiró su candidatura.
El Comité Ético le suspendió tras recibir una denuncia del estadounidense Chuck Blazer, secretario general de la Concacaf e integrante también del Ejecutivo, en la que hablaba de posibles pagos hechos por éste y por el trinitense Jack A. Warner, vicepresidente de FIFA, a las asociaciones caribeñas para que le votaran.
Blatter, a quien el Comité también investigó por otra denuncia de Hammam en el mismo sentido, salió limpio de esta guerra.Mientras Hammam pedía que se anulara urgentemente su castigo para poder participar en el Congreso, el también suspendido Jack Warner reveló que el secretario general de FIFA, el francés Jerome Valcke, le escribió un correo electrónico en el que sugería que Qatar había comprado su elección como sede del Mundial 2022.
Asimismo, varios miembros del Parlamento Europeo se unieron este martes a los llamados a la FIFA para que suspenda sus elecciones de este miércoles por las sospechas de corrupción. También las federaciones de Inglaterra y Escocia pidieron la anulación de la votación.
Hace apenas tres meses la FIFA presentó un resultado positivo de US$ 631 millones en el período 2007-2010, según su informe de finanzas 2010. Los datos reflejan que obtuvo unos ingresos de US$ 4.189 millones y unos gastos de US$ 3.558 millones, cifras a las que hay que añadir las derivadas de los contratos de TV firmados hasta la fecha para los Mundiales de 2018 y 2022 por valor de US$ 1.700 millones.
El martes, en su discurso de Apertura del Congreso que terminará con la elección, Blatter dijo: “Pensé que estábamos en un mundo de juego limpio, respeto y disciplina, pero desgraciadamente tengo que decir que ya no es así. Nuestra pirámide, la famosa pirámide de la FIFA, tiene, de repente, una base insegura y peligra”.
Se preocupan los espónsores
Cuatro de los máximos auspiciantes de la FIFA expresaron en las últimas horas su preocupación por el proceder de las autoridades del organismo. La aerolínea Emirates y el gigante de las tarjetas de crédito VISA se sumaron el martes a Coca-Cola y Adidas. “Al igual que los hinchas de fútbol de todo el mundo, Emirates está también decepcionada por los hechos que involucran a algunos dirigentes del deporte”, declaró el vocero de la compañía, Boutros Boutros.