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Roberto Lovera, el ex jugador de Olimpia y capitán de la selección uruguaya que ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 1952, recibió como recuerdo una tabla del viejo piso de parqué que durante 50 años fue todo un adelanto en el gimnasio principal de la cúpula de Colón. Desde ayer, 1.203 metros cuadrados de piso flotante –que necesitaron de una inversión de $ 3.400.000– se transformaron en la alfombra de los deportistas profesionales y de todos los socios que realizan a diario actividad. Con el objetivo de actualizarse para poder seguir compitiendo en la Liga Uruguaya de Básquetbol en su estadio, Olimpia empezó a hacer rodar hace ya un año y medio el proyecto para presentar el gimnasio con piso flotante más amplio de Uruguay. La obra se financió con el aporte de $ 1.500.000 del Ministerio de Transporte y Obras Públicas y $ 1.900.000 del club. Además, Olimpia colocó nuevos tableros de acrílico, que trajeron de Córdoba. Por el aporte del gobierno, el club brinda sus instalaciones: actualmente da 500 becas a niños de escuelas públicas de contexto crítico para realizar natación.

El nuevo escenario tiene una cancha de básquetbol, una de hándbol para juveniles –por 2 metros de ancho, por las columnas del gimnasio, no pudieron construir una de mayores–, una de fútbol sala y tres de vóleibol reglamentarias. En las de vóleibol se puede jugar en forma simultánea.

La movida por el piso flotante comenzó cuando Pedro Passadore era presidente del club y culminó con la inauguración de ayer bajo el mandato de Pedro Castellanos.

“Está estudiado que este piso flotante evita las lesiones que provocaba el de parqué, y ese beneficio ya no solo será para los jugadores sino para los socios que participan en la actividad deportiva”, dijo el director del club, Ivis Rocha.

Olimpia tiene en la actualidad 4.200 socios y está en el límite de su capacidad; por esa razón en verano alquilan una colonia de vacaciones en Lomas de San Isidro con lo que amplían su padrón.

El club compró hace tres años un predio lindero a la sede actual de 1.000 metros cuadrados, con salida a la calle Lanús, en el que proyectan construir otra piscina, “porque es el cuello de botella que tiene la institución”, dijo Rocha a El Observador, otro gimnasio y una sala de musculación con vista a la calle, como la de Urunday Universitario sobre Suárez.