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Las opciones de ahorro de los uruguayos están ligadas y condicionadas por una economía mundial que no logra salir del CTI. El magro crecimiento económico de Estados Unidos en el primer semestre (1,3% y bien lejos del 2% proyectado), unido a decepcionantes datos sobre la actividad manufacturera impidió festejar el acuerdo para evitar el dafault. Los mercados accionarios en EEUU y Europa se hundieron y los papeles de España e Italia bajaron ante justificados temores de contagio de una enfermedad otrora latinoamericana: la insolvencia.

Así las cosas, la salud de los países emergentes, entre ellos Uruguay, depende de las materias primas, cuyas perspectivas parecen saludables de la mano de un dólar que seguirá débil.

Los problemas macroeconómicos locales seguirán siendo inflación alta, dólar bajo y un consumo explosivo. En resumen, las amenazas al crecimiento de Estados Unidos y Europa auguran un largo tiempo con tasa de interés cercana a cero. Eso descarta la inmensa mayoría de los bonos soberanos de esa procedencia como opciones rentables.

Las acciones del área tecnológica venían desempeñándose por arriba del promedio de los índices accionarios, pero ahora entraron en una zona de incertidumbre. Las empresas de mejor desempeño son las que no dependen del ciclo económico: alimentos, bebidas y servicios esenciales.

En este panorama, el principal enemigo de los ahorristas uruguayos es la inflación que deteriora el poder de compra, y la desvalorización del billete verde. Ante ello vale la pena considerar depósitos a plazo fijo en unidades indexadas, que pagan un pequeño interés. El Banco Hipotecario tiene en su menú una cuenta a la vista en UI, aunque no rinde más que la variación de los precios.

Pero la mejor idea es consultar a un asesor financiero en las oficinas de inversiones de los bancos o en alguna de las empresas socias de la Bolsa de Valores de Montevideo. También hay profesionales de gran nivel fuera de esos ámbitos. No hace falta mucho dinero, como la mayoría cree.

Las estrellas son las letras en UI, que ofrecen tasas superiores a 2% sobre la inflación. Pero hay más opciones: bonos gubernamentales o corporativos de países emergentes –Brasil vuela– o un índice accionario de los que replican mercados de países en desarrollo (Exchange Traded Funds). Para los ahorristas locales el principal riesgo es cultural, el miedo a contratar ayuda profesional. Lástima, porque ese recelo cuesta mucho dinero. Además, los corredores de bolsa no muerden.

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