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Después de 14 años, Uruguay vuelve a meterse en la final de un Mundial juvenil. La última vez fue en Malasia 1997, donde la selección Sub-20 dirigida por Víctor Púa, que tenía como figuras a Nicolás Olivera y Marcelo Zalayeta, se enfrentó en la final a Argentina, cayendo derrotado 2-1, el gol de los uruguayos, otro histórico, Pablo García.

En esta oportunidad, la Sub-17 dirigida por Fabián Coito, que ahora espera en la final por México o Alemania, cuenta con un equipo muy solidario y sólido en defensa –tres goles recibidos en toda la copa- con jugadores de mucha personalidad, y mucha potencia en ataque con delanteros rápidos y habilidosos.

Este logro no es casualidad. El orden y proyectos impuestos por Tabárez dio su fruto rápidamente. Esta misma Sub 17, subcampeona en el sudamericano por diferencia de goles detrás de Brasil, rival al que aplasto esta tarde, la Sub 20 clasificada al Mundial, que además clasificó también siendo subcampeona del sudamericano a los Juegos Olímpicos tras 84 años de ausencia, y a los panamericanos de México, por supuesto que también la mayor, cuarta en el Mundial, y codeándose con los mejores seleccionados del mundo.