Para seguir haciendo historia
La idea de Nacional, de ser el primer club con filial no está contemplada en la AUF, pero los dirigentes quieren seguir adelante con el proyecto
En julio de 1997, el hombre tenía dos caminos. Uno lo llevaba a las divisiones formativas del club. Otro a la filial. Uno era sencillo. El otro planteaba un desafío porque estaban en Tercera división. Josep Guardiola tomó el desafío y se fue a la filial. Pocos imaginaron que ahí abajo, perdido en una categoría en la que la ausencia de público es la constante, se comenzó a gestar la actual máquina de jugar al fútbol en que se transformó Barcelona. Es que a la filial fueron a parar varios jóvenes que no tenían lugar en el Barca con acento holandés de aquellos tiempos. Guardiola realizó la escalera con muchos de sus actuales jugadores.
Un buen día en la reunión de directiva de Nacional comenzaron a analizar con detenimiento las camadas de jugadores. Y se percataron que la generación 1993/1994 está plagada de buenos futbolistas. ¿Dónde meterlos? ¿Cómo hacer para no perderlos? ¿Cederlos a préstamo es la solución? Y ahí surgió la idea de recorrer el camino de Barcelona. Generar un nuevo club: Nacional B. Pero claro, la figura de la filial no está contemplada en el fútbol uruguayo.
“La autorización para la afiliación de una nueva institución debe pasar por la asamblea de clubes de la AUF. Pero se pueden agregar diferentes figuras. Los mecanismos son muchos: por ejemplo con un club con el que se tenga vínculo expreso mediante contacto o negociación”, expresó a El Observador el secretario técnico de Nacional, Hernán Navascués.
El club busca potenciar a sus jugadores. Es que prestar futbolistas en muchos casos no es negocio porque no juegan. Con la filial se muestran y compiten con exigencia. Si se toma el modelo español, el club B no puede ascender.
En España los equipos pueden tomar jugadores de la filial y hacerlos competir.
En Uruguay deben pedir pase. ¿Y los hinchas? Los antecedentes dicen que no se prenden con el equipo B. ¿Y los socios tendrán los mismos beneficios? Es otro detalle que deben definir.
Aunque no es sencillo de imponer en Uruguay, el modelo Barcelona seduce a los dirigentes que sueñan con el histórico acontecimiento de tener dos equipos y la idea comenzó a tomar fuerza por la avenida 8 de Octubre.