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En el último Campeonato Uruguayo sucedió algo muy particular: las máximas figuras de los equipos fueron todos futbolistas de experiencia y con muchos años en el fútbol. Los que no contaron con ese tipo de jugador sufrieron por momentos esa falta de jerarquía que suelen dar los veteranos.

Cerrito fue uno de esos equipos que en momentos claves sintió la ausencia de un referente. Por eso, luego de una derrota en la hora ante Wanderers en el Viera, Jorge “El Chifle” Barrios, junto a su ayudante Juan Carlos Parra tomaron una decisión: “Vos tenés que volver a jugar”, le dijo el entrenador al técnico alterno, que esa misma tarde respondió con un “sí”. La idea comenzó a tomar fuerza y, luego de algunas charlas con el gerenciador Walter Audifred, se concretó su vuelva al fútbol.

En palabras a El Observador, la flamante reincorporación de Cerrito expresó: “Este regreso es muy importante para mí. Soy hincha de este club y quiero hacer todo lo posible para ayudarlo”. Cerrito terminó penúltimo en el Apertura con apenas 13 unidades y debe hacer una buena campaña para salvarse del descenso.

“Necesitamos de mucho sacrificio y humildad. Acá no hay figuritas y todos somos iguales. Yo soy uno más… Pero sé que puedo aportar experiencia. Conozco al club, fui capitán y sé lo que quiere la gente porque vivo en el barrio”.

El delantero tiene bien claro por lo que volvió: “No quiero quedar pegado, si juego es porque sé que lo puedo hacer. Hace dos meses que me estoy entrenando y en la pretemporada corro igual que los jóvenes. Mi apuesta es estar bien físicamente para poder aportar lo máximo. Sé que mi pegada todavía la tengo”.

Dos motivos aportaron mucho para su regreso: “Todo lo que estoy viviendo ahora se lo debo a el Chifle. Es un amigo que siempre me dio una mano. Me pidió y siempre estuvo conmigo, ahora voy a cumplirle. También le estoy muy agradecido a Audifred que me apoyó en mi regreso”.

“Es un profesional bárbaro, y las ganas que tiene superan los años. Es de una calidad humana excepcional y le aporta el liderazgo que necesito en el grupo”, contó a El Observador el entrenador Barrios.

Lo otro que pasó por la cabeza del jugador es la gran cantidad de jugadores mayores de 35 que fueron importantes en sus equipos: “Si te fijás, en todos los cuadros las figuras son los experientes, y a este equipo le faltaba eso. Yo no soy Maradona, soy Juan Carlos Parra, pero sé lo que le puedo dar a Cerrito. Que los hinchas se queden tranquilos”.

Surgido en la cantera darsenera, con paso por Central Español, Juventud de Las Piedras, Defensor Sporting y Durazno en Uruguay, más Puebla y Querétaro en México, el ídolo del Cerrito de la Victoria, ya con 39 años, jugará por la gloria y por retirarse de la forma que el más quiere: “Me imagino jugando la última fecha contra Peñarol en el Centenario. Salvar a mi equipo del descenso y festejar con mi esposa y mis hijas que son todo para mí. Me lo imagino como una película”. l