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Los Juegos Olímpicos de Londres tendrán una nueva herramienta para combatir el dopaje: el pasaporte biológico. El miércoles cayó el primer atleta por esa vía: el fondista portugués Helder Ornelas. La ciencia tiene acorralado al juego sucio.

¿Qué es el pasaporte biológico? El Observador consultó a José Veloso, experto en controles antidopaje: “Es una forma de control indirecto que estudia perfiles longitudinales a nivel de la sangre y a nivel hormonal para detectar la presencia de indicadores del organismo que manifiesten el uso de drogas”.

El control antidopaje tradicional detecta las sustancias prohibidas en el organismo del infractor. Este método es distinto porque lo que se estudia es la alteración de valores a nivel de la sangre y de las hormonas.

Lo que se hace es un seguimiento del deportista. “Por eso nos tiene que informar si van a entrenar a la altura porque ahí hay ciertos valores del organismo que se alteran, lo mismo que cuando se baja al llano a competir”, explicó Veloso.

Este sistema se implementó para luchar contra el EPO (eritropoyetina), sustancia que eleva el hematocrito permitiendo un mejor rendimiento del deportista en actividades aeróbicas.

Como sustancia dopante, el EPO desaparece muy rápido de la orina pero conserva sus beneficios durante la competición por el aumento de glóbulos rojos en la sangre.

La Unión de Ciclismo Internacional (UCI) fue la que implementó el pasaporte biológico a fines de 2007.

En 2009, este organismo publicó una lista de 23 sospechosos y en 2010 cayeron el italiano Franco Pellizotti, el esloveno Tadej Valjavec y el español Jesús Rosendo Prado.

Después del ciclismo lo incorporaron el remo y el atletismo.

Ornelas es el primer atleta detectado en infracción mediante este sistema.

El fondista fue controlado entre setiembre de 2009 y noviembre de 2010 por la IAAF (ente rector mundial del atletismo) y los resultados anómalos se registraron en mayo de 2010. Tres hematólogos concluyeron que la alteración de los valores en la sangre se debía al uso de estupefacientes para mejorar su rendimiento.

“En Uruguay estamos trabajando con este sistema con los tres deportes en que está implementado a nivel mundial”, contó Veloso.

“Es un sistema que apoya mucho lo que es el cuidado del deportista”, agregó.

La gran novedad de los Juegos Olímpicos en materia de control antidopaje serán las extracciones de sangre para apoyar los controles del pasaporte biológico en plena competencia. Esto también será privativo del ciclismo, el remo y el atletismo.

“La Agencia Mundial Antidopaje está buscando que las demás federaciones internacionales adopten este sistema”, explicó Veloso.

Las sanciones
Ornelas fue suspendido cuatro años por la federación de su país, la misma sanción sugerida por la IAAF. El atleta desistió de recurrir ante el Tribunal Supremo del Arbitraje.

“Las sanciones, hoy en día, dependen de la normativa interna de cada federación internacional: unas suspenden participaciones en eventos internacionales, otras como si se tratara de casos de dopaje”, explicó Veloso.

La UCI suspende a sus deportistas durante el período previo y a la competencia para la cual llevó el pasaporte biológico. Por ejemplo, si sigue a un deportista que correrá el Tour de France y lo detecta antes lo inhabilita de inmediato hasta el Tour inclusive.

Lo cierto es que esta nueva herramienta acota las posibilidades de que los tramposos permanezcan impunes. El deporte sigue dando pasos para hacerse más justo y más limpio.