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Si bien la Copa Santander Libertadores tiene una primera fase antes de la de los grupos y los que pierden quedan por debajo de los que continúan en la segunda fase –que es la actual–, si se toma en cuenta lo que son las ocho llaves diferentes con cuatro equipos cada una, el jueves Peñarol se encuentra último junto con Zamora de Venezuela que jugaba anoche, al cierre de esta edición, ante Boca Juniors en La Bombonera.

Desde 1986 que los aurinegros no terminan con una sola unidad últimos en su grupo, por lo que los dirigidos por Jorge Da Silva intentarán el jueves una victoria que los saque de ese lugar ante Godoy Cruz de Mendoza.

La hinchada de Peñarol agotó el miércoles las entradas para la tribuna Ámsterdam en las redes de Abitab, aunque aún hay en las boleterías del Centenario.

Pese a que se despedirá de esta copa en la que su rendimiento fue un verdadero fracaso, parece que el seguidor carbonero –al menos el entusiasta que normalmente concurre a la Ámsterdam– acompañará al equipo mirasol que todavía no consiguió un triunfo.

Resulta bastante insólito que en un partido en el que no solo ninguno de los dos equipos se juega nada, sino que ambos jugarán con sus planteles suplentes, el hincha quiera ir igual a ver al equipo de sus amores en este final de la Copa.

En los aurinegros tendrán oportunidad de jugar varios futbolistas que normalmente no lo hacen, ya que Da Silva preservará a los titulares –salvo el arquero Leandro Gelpi, quien estará en los dos partidos– para el encuentro del próximo domingo contra Fénix por la novena fecha del Torneo Clausura, a lo que apuesta de lleno Peñarol de ahora en adelante.

Por primera vez desde que dirige a los mirasoles, el Polilla Da Silva utilizará un sistema táctico diferente. Lo hará con tres hombres en el fondo, dos carrileros, dos volantes de contención, un enlace y dos puntas.

Peñarol intentará dejar una imagen diferente a lo que ha mostrado en esta Copa. Busca que sea un adiós con hidalguía.