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Vertical, prolijo y veloz. Punzante, sólido y explosivo. Peñarol mostró su mejor versión en lo que va del Torneo Clausura para ganarle a Boston River por 1 a 0 y seguir cómo único líder del certamen.

Sin Cristian Rodríguez ni Mathías Corujo, afectados a la selección, Leonardo Ramos recurrió a Diego Rossi y Fabián Estoyanoff para jugar como volantes externos.

Ganó en explosión y velocidad. Dotó al equipo de una vocación más ofensiva de lo que fue en las dos primeras fechas del torneo. Por eso, apenas en 40 segundos estuvo a punto de abrir el marcador cuando Rossi se la cruzó al Lolo quien remató cruzado, salvando su arco Adrián Berbia.

Pero con los cambios, perdió en conexión y juego asociado. El que aporta el Cebolla por banda con Lucas Hernández y con Maximiliano Rodríguez cuando centraliza sus movimientos.

Tal vez por eso el argentino, quien sigue jugando detrás del punta neto (Lucas Viatri), estuvo desconectado en los primeros minutos de juego. Eso sí, cuando apareció, fue gravitante como a los 26' cuando definió dos veces en una misma jugada –ambas habilitado por Ramón Arias– pero Boston River se salvó porque Federico Rodríguez la sacó de la línea primero y luego porque la pelota dio en el travesaño.

Fue superior el aurinegro en los primeros 30' porque superó varias veces la presión que le impuso Boston River en la mediacancha y pudo llegar a posiciones de avanzada en bloque y con triangulaciones rápidas.

Pero al descanso, el equipo de Alejandro Apud se fue con buenas sensaciones porque la pelota empezó a pasar más por los pies de Bruno Ceppelini, Robert Flores y William Klingender.

Sin embargo, Boston River no generó más peligro que un tiro libre, a los 38', de Flores que se fue pegado al palo derecho de Kevin Dawson.

Para el comienzo del segundo tiempo, Peñarol reactivó todo lo bueno que había mostrado en el arranque del partido.

La línea de cuatro jugó adelantada y segura sin precipitarse para salir con bombazos desde el fondo.

El doble 5 fue un puntal del equipo: Guzmán Pereira se afirmó en la marca y jugó seguro, mientras que lo de Walter Gargano fue exuberante desde el despliegue físico y exquisito en la gestión de pelota.

Eso permitió que los externos volvieran a llegar con peligro sobre la zaga rival por afuera con Rossi como abanderado.

El dominio se acentuó. Peñarol había cometido más faltas en el primer tiempo pero en campo rival, sobre todo para abortar posibles contragolpes. En el complemento, Boston River debió apelar al foul para intentar frenar el creciente ímpetu aurinegro.

Acorralado, sofocado por la presión de Peñarol, sin la pelota y sin la posibilidad de desdoblarse al ataque, Boston River se vio completamente desbordado en el segundo tiempo.

Entre los palos y Berbia se mantuvo en partido durante casi una hora: a los 58' otra vez Maxi Rodríguez sacudió el horizontal y el Gallego se revolcó para sacarle el gol a Estoyanoff en el rebote.

Pero un minuto después, una obra de arte de Rossi materializó el dominio aurinegro en una corrida que duró escasos segundos.

El 9 picó en diagonal desde la derecha, revolcó a Valdez y a Pereyra que lo vieron pasar a la carrera, bancó a Scotti que quiso desestabilizarlo de atrás, aprovechó el resbalón de Nicolás Barán para seguir de largo y cuando quedó mano a mano con Berbia definió por arriba, con enorme categoría.

Golazo. Como para ponerle un marco y llevarlo a una exposición internacional.

El equipo de Leonardo Ramos no se replegó a cuidar la ventaja. Sostuvo las condiciones que lo habían hecho fuerte y no le permitió a Boston River crecer.

¿Pasó algún apurón? Si. Una salida fuera del área de Dawson que quedó pagando pero fue bien resuelta por los zagueros, un centro de Pablo Álvarez en el que el golero respondió muy bien porque la pelota se metía por el segundo palo, y un buscapié que Scotti encontró en el área sin tiempo como para definir cómodo. Ofensivas demasiado forzadas tratándose de Boston River, el equipo que mejor cuida y hace circular la pelota en el fútbol uruguayo.

El 1-0 quedó cortísimo. Bien pudo ampliarse con un cabezazo de Arias o un remate rasante de Maxi Rodríguez. No lo quiso Berbia que tuvo, a sus 39 años, una noche de gala. Así y todo, Peñarol ganó –muy bien– y sigue primero.


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