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Peñarol pensó más en la bandera que su hinchada que en el partido. Y lo pagó. Jugando un muy mal encuentro, el aurinegro cayó 1-0 ante Independiente y dejó pasar una increíble chance de tener el primer lugar de la serie y asegurarse un cruce accesible en octavos. Terminó segundo, debido a que Liga de Quito venció a Godoy Cruz 2-0 y alcanzó la punta del grupo. Para peor, Olivera se hizo expulsar de una manera inexplicable a falta de cinco minutos para el final. Peor saldo imposible para el carbonero, que puede haber dilapidado en 90 minutos lo que construyó en dos meses

El equipo de Aguirre estuvo lejos de ser el de partidos anteriores, en los que, aunque no jugase bien, había mostrado la concentración necesaria para un partido de copa. Aquí no fue así, aunque en el primer tramo del encuentro lo disimuló la falta de profundidad de Independiente.

Eso fue hasta los 33 minutos, cuando Parra aprovechó los huecos que dejaba una defensa carbonera mal parada y puso el 1-0. Luego Peñarol mejoró, se hizo cargo del partido, y así tuvo sus chances más clara de la primera parte, aunque no le alcanzó para igualar.

En el complemento el carbonero mostró la rebeldía que no había exhibido en la primera parte, y así volcó el partido hacia el arco de Fabián Assmann. Sin embargo sus hombres de ataque estaban en una muy mala noche, porque a pesar de tener cancha y pelota a favor no pudieron encontrar la vuelta para vencer el arco del 1 del rojo, que además con los minutos fue creciendo y e transformó en figura.

El visitante, ya eliminado y sin presiones, jugaba con los nervios del aurinegro, y hasta pudo dar el golpe de knock out a través del contragolpe, de no ser por una gran actuación e Sebastián Sosa, que salvó su arco en varias oportunidades.

En el final llegó lo más increíble de todo: Juan Manuel Olivera se hizo expulsar tras un tonto cabezazo al lateral e Independiente Iván Vélez, lo que lo hará perder posiblemente los dos partidos de la serie de octavos de final. Además el juez le sacó la roja al arquero Assmann, por lo que Independiente debió jugar con Parra los últimos minutos como arquero. Pero ni siquiera así Peñarol le pudo embocar al arco, confirmando que la noche que debía ser la fiesta del hincha terminó en una enorme decepción.