Mire que dio vueltas el Torneo Apertura y promete para esta tarde una definición apasionante, salvo que Nacional despeje rápidamente las dudas con una cómoda victoria. Sino repase: después de la cuarta fecha, cuando Peñarol parecía que empezaba a jugar para ser campeón, sorpresivamente se fue Diego Aguirre a Qatar y el ambicioso proyecto, que venía con el impulso del vicecampeonato en la Copa Santander Libertadores, quedó huérfano. Llegó Gregorio Pérez, mantuvo la estructura futbolística del entrenador anterior y siguió firmando triunfos. Paralelamente, Nacional arrancó sumando empates, lejos de los primeros lugares de la tabla y con el técnico argentino cuestionado. Pocas semanas después el receso por la participación de Uruguay en los Juegos Panamericanos le dio un giro impensando a la competencia. Nacional, que parecía estar comprometido por lo que había sucedido en el torneo de Guadalajara –perdió a su figura, Tabaré Viudez, por lesión–, salió del séptimo lugar en la tabla y, con una campaña casi perfecta (ganó 19 de 21 puntos) de los dirigidos por Marcelo Gallardo, en la penúltima fecha quedó primero. Y el sábado, en la última presentación de Peñarol en el primer torneo de la temporada, el aurinegro, que entre las fechas 10 y 13 había ganado solo un punto de 12 posibles, a fuerza de goles se despidió con una amplia victoria, quedó transitoriamente primero en la tabla, delante de Nacional y de Danubio, que juegan el domingo y son aspirantes al título, y aferrado a un milagro.
Peñarol hizo su parte, ahora espera el milagro
Peñarol goleó a un paupérrimo Cerrito, quedó transitoriamente primero en la tabla, pero necesita que el domingo no ganen Nacional y Danubio para llegar al título