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Peñarol salió a despedirse de la Copa Libertadores con un marco conmovedor. Cerca de 40 mil personas colmaron el Centenario para ver un partido donde no había nada en juego. En el primer tiempo el equipo fue una lágrima y quedó en deuda. Pero en el segundo, luego de los tres cambios que introdujo Da Silva, Peñarol se terminó despidiendo dignamente del torneo con una victoria 4-2 ante Godoy Cruz.

El primer período del aurinegro fue para el olvido. La estadísitca es lapidaria. Un remate al arco y dos tiros de esquina.

A los 12 minutos Godoy Cruz se puso en ventaja con una acción de balón detenido. En un tiro de esquina un solo hombre fue capaz de distraer la marca de dos aurinegros y por detrás de ellos quedó libre Nicolás Sánchez que, con cabezazo de pique y abajo, venció a Gelpi.

El gol determinó que el elenco visitante tomara confianza. Godoy se apoderó de la pelota ante un Peñarol que deambulaba por la cancha sin tener claro qué hacer. Entonces la pelota salía y volvía de inmediato contra el arco mirasol. Los defensas despejaban sin destino y el visitante se sintió cómodo rodeándole la manzana.

Con semejante panorama. Con volantes que no agarraban la pelota. Con Joao Pedro mirándola pasar por encima de su cabeza y los puntas sin recibir, el segundo gol no tardó en llegar.

Defensa regalada y Sergio Sánchez que metió un pase profundo para Sevillano que entró solo para definir cruzado.

Si habrá sido malo lo de Peñarol que hasta la media hora no había rematado al arco y ni siquiera fue capaz de despeinar al golero Torrico.

El hecho es que, en el momento menos esperado, Joao Pedro desbordó por derecha y tiró un centro que no pudieron despejar dos defensas. La pelota le quedó servida a Zambrana que tuvo tiempo de parar y optar por el lugar donde colocar el balón. Fue el gol 500 de Peñarol en la Copa Libertadores. Sin proponerselo, ni mercerlo Peñarol se metía en partido con todo un tiempo por delante.

De cara al inicio de la parte complementaria el técnico Da Silva tiró todo en cancha y mandó los tres cambios. Ingresaron Cristóforo, Albín y Mora. Y cinco minutos después encontró respuestas con un zapatazo de Mora desde afuera del área que significó el empate del carbonero.

Peñarol pareció tomar viento en la camiseta y el trámite del partido cambió.

A los 60 minutos el elenco aurinegro se encontró con un regalo y no lo desperdició. El golero Torrico controló un balón pero increíblemente se le fue de las manos y permitió que Maxi Pérez tomara el obsequio y pusiera en ventaja a Peñarol.

Después que Gelpi salvara el arco mirasol, Zambrana terminó sentenciando el partido con una corrida electrizante por derecha, con dos enganches y un remate al ángulo. Un golazo de un jugador que había aparecido poco en el partido.

La despedida del aurinegro fue con luces y sombras. Un primer tiempo para el olvido donde fue dominado y generó preocupación. Y una segunda mitad donde limpió su imagen a partir del ingreso de Cristoforo y Mora que le cambiaron la cara al equipo. Duró poco la historia mirasol en la Copa A partir de ahora centra toda su atención en el Uruguayo.