Una milésima de segundo y resultó fatal. El zaguero colombiano había utilizado todas las artimañas posibles durante 73 minutos para controlar a Luis Suárez, pero titubeó y se clavó de cabeza. El delantero uruguayo quedó con la pelota frente al golero, sin ángulo para cualquier mortal, pero no para él. Miró y le pegó rasante, al segundo palo, mientras Ospina ensayó una especie de reverencia, no se sabe bien si para tapar el disparo o saludar al crack.
Permiso, historia, soy Luis
El delantero de la celeste alcanzó a Hernán Crespo como goleador histórico de las eliminatorias sudamericanas