La combinación de vacaciones y playa, de madrugadas bailando y atardeceres que se alargan y se pisan con la cena hacen que el verano en Punta del Este no sea un tiempo de cocinar. Por eso los turistas se arraciman y llenan las mesas de los restoranes. Los argentinos incluso llenan las veredas por horas, esperando un lugar libre. Esa es la matriz alimenticia de esta península.
Piques para evitar el asalto
Punta del Este tiene una fama bien ganada de inflar los precios, sobre todo en materia gastronómica, con ejemplos como ñoquis a $800, pero también hay reductos de precios razonables. Esta es una guía.