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Algún despistado podría creer que se trata de un cruce entre oficialismo y oposición. Pero el cada vez más reiterado debate sobre las políticas sociales es protagonizado por las principales figuras del gobierno.

Mientras el grupo del vicepresidente Danilo Astori cree que se debe evitar la acumulación de planes de asistencia para dar un salto de calidad luego de 10 años de crecimiento sostenido en Uruguay, el presidente José Mujica defiende la justicia y conveniencia de mantener los planes para los pobres.

“Las políticas sociales nunca deben ser un factor de debilitamiento del trabajo como la fuente de progreso, de dignidad, de igualdad de oportunidades. Debe ser muy clara la diferencia entre los que trabajan y viven de su trabajo y los que reciben beneficios sociales”. La frase no pertenece a algún dirigente o grupo del Partido Nacional o Colorado. Tampoco a sindicatos públicos o gremiales del campo. La frase forma parte de un documento con “15 reflexiones” del Frente Líber Seregni, la coalición de sectores que responden al vicepresidente Danilo Astori, el líder del equipo económico. Allí, además, propone que luego de 10 años de crecimiento, el país debe dar un “salto de calidad”, para lo cual no es preciso “acumular políticas sociales”.

Esa visión crítica no fue eludida por el presidente José Mujica, quien dedicó parte de una entrevista con la Secretaría de Comunicación Institucional (SCI) de Presidencia, publicada ayer, a responder directamente. No hizo falta aludir directamente a los astoristas: “Los que comen bien y duermen bien, tienen buena casa, es posible que les parezca que gastamos demasiado en políticas sociales. Todo es según cómo se mire la realidad. Yo sé que lo ideal es gastar en salarios y que la gente gane por sí misma, pero en una sociedad existen puntos de partida muy distintos”, dijo. Sin mucha cizaña del entrevistador, insistió: “Es muy fácil criticar en un boliche, pero sacar a tres generaciones que nacieron en el rancherío y creer que van a tener un hábito de trabajo solo porque se le ocurre a uno, es no entender que la gente no funciona así”.

Pero este debate no se queda en dos protagonistas. Con cada vez más peso en el gabinete, los ministros del Partido Socialista, Roberto Kreimerman (Industria) y Daniel Olesker (Desarrollo Social), hacen notar sus matices con el enfoque del manejo de la economía.

También se metió en la polémica el Frente Unido, un movimiento de grupos de izquierda que forman parte del Frente Amplio y que encabezan la Vertiente Artiguista y la lista 5005, del prosecretario Diego Cánepa. Ambos se pronunciaron a través de un documento redactado por el economista Juan Manuel Rodríguez, y en el que el director del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), asegura que los logros sociales “no se mantendrán únicamente con medidas sociales”.

La discusión se genera en medio de una coyuntura delicada con varios frentes a la vez como el déficit fiscal y la inflación, ambos indicadores que se salieron de las previsiones oficiales en 2012 y que limitan con mucha fuerza el accionar del gobierno. El déficit jaquea el manejo del presupuesto, mientras que la inflación pega de lleno en el bolsillo de los trabajadores. En este debate público, sin embargo, el presidente Mujica parece muy decidido a hacer valer su opinión. Ayer por vías institucionales llamó “conservadores” a los que tienen una visión alejada a la suya. “Para que la gente se desvíe menos sale baratísimo gastar en políticas sociales, no hacerse el opa y mirar para otro lado, (porque) después hay que vivir rodeado de rejas y gastar más plata en aparatos represivos y tener que andar correteando gente”, concluyó Mujica.

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