Un muy buen amigo me suele repetir que él no mira para atrás ni para tomar carrera. Y creo que es un buen consejo. Pero hoy, que se cumplen 25 años del nacimiento de El Observador, y las realidades han superado las expectativas, incluso las más optimistas, es justo hacer un poco de historia pero para mirar hacia adelante. Cuando nació El Observador, el 22 de octubre de 1991, ninguno de quienes estábamos involucrados en aquella aventura nos imaginábamos algo más que un periódico. Mejor o peor, con más o menos páginas y suplementos, pero compuesto, al fin y al cabo, de tinta y papel. En ningún momento nadie visualizó una marca con proyección y alcance global, multiformato y multiplataforma.
Por los próximos 25 años
El camino no ha sido fácil, entre otras cosas, porque la independencia no tiene muchos adeptos