ver más

Por Valentina Viscardi

Hace un año que decidí irme de Uruguay. Buscando nuevas experiencias, abrir la cabeza y conocer personas de todas partes del mundo. Me fui sabiendo también que las chances de no volver eran muy altas, porque no me sentía completamente a gusto con la situación de mi país. Y vaya uno estando afuera como se da cuenta cuán jodido estamos.

Lo difícil que es pensar en volver, sabiendo que me pueden robar a una hora de haber llegado, que todo cuesta mucho. ¿Para qué volver e intentar conseguir un “buen trabajo”, si te sacan tanta plata de impuestos y estos sirven para qué? Si al final los servicios públicos dejan mucho que desear. Donde estoy ahora es un país caro también. Pero las cosas funcionan, y bien. No tengo miedo cada vez que camino por la calle. 

En determinados lugares dormía con la puerta de calle sin trancar, hasta en algunas casas nunca tuve una llave. En Uruguay sufrí tres robos, el último de ellos hasta con disparos incluidos, rezando a quién sabe quién que por favor no me quería morir ahí.

Saben lo que es dormir tranquila, caminar por la calle sin tener que desconfiar o estar alerta de cada persona que se te cruza? Yo lo descubrí cuando me fui y es algo que no quiero volver atrás, una libertad que no quiero perder.

Porque sí, significa ser libres, vivir con tranquilidad. Y es algo que no tiene precio, algo que no se puede comprar y en mi caso, algo que vale muchísimo.
Hoy, elijo no volver a vivir a mi país. Y duele, porque se extraña. Se extraña la familia, los amigos y las costumbres. 

Duele porque defiendo mucho a Uruguay, en cada partido de fútbol, en un mundial de rugby, cada vez que nos confunden con los argentinos. Estoy muy orgullosa de ser uruguaya porque amo a mi país. Pero qué difícil es cuando te preguntan si vas a volver.... Porque la verdad que ganas me faltan muchas.

Así que desde mi humilde opinión pienso y digo, después de tantos años bajo el mismo gobierno, ¿no es tiempo de cambiar e intentar de otra forma? Por el camino en el que venimos ya ni me imagino cómo podemos terminar. Pero seguro peor que ahora.

No apoyo a la oposición, porque de verdad no me simpatiza la política, pero sí creo que mi país necesita un cambio, una chance de poder mejorar.
Porque algún día me encantaría tener ganas de volver.