El mail y las redes sociales coparon la comunicación de larga (y también corta) distancia entre las personas. WhatsApp permite hablar con un amigo que se encuentra del otro lado del mundo y las cámaras frontales de los teléfonos permiten hacer videollamadas para acercar aún más a dos parientes distantes. Todo esto podría haber generado que el intercambio epistolar quedara algo olvidado, reservado para los fanáticos de la filatelia o para aquellos que no se lograron adaptar al cambio tecnológico. Sin embargo, son las mismas redes virtuales las que están haciendo resurgir una práctica que se caracterizaba por la transmisión de cercanía desde la lejanía.
Postales de puño y letra
Puede parecer una práctica caída en el olvido, pero el intercambio de postales sigue más vivo que nunca, irónicamente, gracias a internet y las redes sociales